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Aprendiendo a observar para encontrar un empleo

En la búsqueda de empleo la observación del
entorno se convierte en un factor fundamental
que muchas veces dejamos de
lado. Cómo si las oportunidades
laborales fueran por una parte y la realidad socioeconómica de nuestros
contextos por otra, en los procesos de formación que trabajamos en NSF
observamos una falta de cuestionamiento de cómo se mueven los sectores
productivos para poder adaptarnos mejor a los nuevos mercados laborales y por
tanto maximizar nuestras oportunidades de encontrar un empleo, (que no
necesariamente pasa por un trabajo por cuenta ajena).
El hábito de observar, analizar y aplicar
debe acompañarnos a lo largo de nuestra vida profesional
, no solo en
nuestras primeras experiencias sino para mantenernos como trabajadores
preparados para los cambios, cada vez más dinámicos, que se producen en
nuestras economías.
En
NSF, a pesar de reconocer que la realidad en pocas ocasiones se explica de
manera sencilla y unifactorial, tratamos de ayudar en esta tarea y hemos delimitado a 4 los elementos de los que tenemos que partir para nuestra búsqueda de
empleo:


1. GLOBALIZACIÓN:

Puede
parecer de Perogrullo afirmar que la Globalización ha modificado los mercados
laborales y las competencias requeridas a las y los trabajadores. Inglés,
segunda lengua extranjera, adaptación a nuevos contextos culturales,
disponibilidad para desplazarnos,…  El
hecho de que las empresas ya no sólo compiten a nivel local sino internacional
ha hecho que el nivel de demanda a sus profesionales aumente. Antes eras seleccionado
del grupo de titulados de tu entorno, ahora la competencia es global, somos más
trabajadores a nivel mundial con mayor formación. Si tienes la sensación de que
siempre se te pide más que la formación que tienes es porque las personas
siempre vamos a ir un paso por detrás de las demandas del mercado.

La parte positiva
de ello es que si lo tuyo es viajar, las posibilidades de desarrollo
profesional en el extranjero se han multiplicado en los últimos años.
Pero en
este proceso es importante contar con un plan, tanto económico como personal, estudiado
ya desde el lugar de origen. Acotado, real, y con metas.  Dependiendo del país donde quieras marchar
deberás tener en cuenta
Ø 
El campo profesional / campos profesionales más
demandados,
Ø 
 El nivel
del idioma que se necesite para trabajar en el país de destino,
Ø 
Experiencia previa que se pueda requerir o
necesitar,
Ø 
Contacto con agencias de empleo; preparación de
currículum vitae adaptado al país al que se va; realizar intercambios en la
lengua con la que se va a trabajar en el país destino,…; chequear y comprobar
que la titulación que se lleva es válida y aceptable según los cánones del país
de destino; conocer cómo es la cultura del trabajo en el país (por ej. Si a la
hora de buscar trabajos con una baja cualificación el país da prioridad a
colectivos más desfavorecidos de la sociedad…)
Así  mismo desde NSF hemos desarrollado la Guíadinámica de oportunidades en el extranjero que te puede ayudar en este proceso.
Para
aquéllas personas que no están tan dispuestas a marchar también existen
alternativas de trabajo con empresas extranjeras. Cada vez más el teletrabajo es una realidad laboral, que
no solo nos permite dar servicios profesionales a organizaciones de nuestro
entorno sino extranjeras
. Si te interesa explorar esta vía (aunque
reconocemos que aún es muy incipiente), uno de los mecanismo que te puede
ayudar a encontrar posibles empleos es LinkedIn. En la Red Social de profesionales,
puedes tener acceso a empleadores de todo el mundo.
2. DESARROLLO DE LA CIENCIA, LA TECNOLOGÍA Y LA INNOVACIÓN:

A
finales del siglo XIX, a raíz de la revolución industrial, hubo un
desplazamiento de trabajadores del campo de las ciudades, pues la pujante
industria necesitaba de mano de obra intensiva. Sin embargo a medida que la
ciencia y la tecnología se fueron desarrollando en el siglo XX (y no digamos en
lo que llevamos del XXI) progresivamente
el robot ha ido sustituyendo a la persona en muchas tareas
. Lo hemos visto
en los último años en nuestras poblaciones: menos personal en las entidades
financieras y digitalización de procesos bancarios, máquinas de autocobro en
supermercados, … y también los observan expertos como Carl Benedikt Frey y
Michael A. Osborne en estudios como el que analizábamos no hace tanto en este
mismo Blog.
Podemos
caer en el error de que esta sustitución de la máquina por la persona se reduce
exclusivamente al empleo manual. Nada más lejos de la realidad, la tecnología
ya comienza a desarrollar tareas cognitivas que parecían pertenecer únicamente
al cerebro humano. Un claro caso lo constituye el Google Car, un coche autotripulado que puede suponer la punta de lanza de la sustitución de
la tecnología por los conductores.
Sin
embargo podemos ser positivos pensando en todos
los empleos que también se han generalizado gracias a la tecnología
¿quién conocía
a un SEO o a un community mannager hace apenas 7 años?, y es que el desarrollo
de la tecnología nos ha permitido la aparición de un montón de nuevas oportunidades.
Y no sólo la tecnología, los avances científicos
también están modulando no sólo nuevas profesiones sino una transformación de
las que ya conocemos.

Un
ejemplo lo constituyen los maestros, en una era donde el acceso a la
información es cada vez más sencillo, donde ya no hay excusas para no saber, su
papel como transmisores del conocimiento parece desdibujarse. Sin embargo su
rol como “destapadores del potencial” adquiere más protagonismo que nunca, por
ello su fusión con otras áreas como la neurociencia, que también ha sido un
tema recurrente en este Blog, es un elemento fundamental en los próximos años.
La
lectura que queremos sacar de este apartado es que no sólo a la hora de buscar un empleo, también a la hora de mantenerlo y lograr
un adecuado desarrollo profesional, debemos mantenernos a la vanguardia de los
avances de nuestro sector y/o cómo el desarrollo de la ciencia y la tecnología
modificaran en el medio plazo nuestra profesión para adaptarnos mejor a los
cambios en el mercado laboral

3. CAÍDA DE LA ERA DE CONSUMO DE MASAS:

Ya hay
voces que afirman que no volveremos a consumir como antes de la crisis por tres
razones fundamentales: la crisis en sí misma que hace que tanto desempleados
como personas empleadas reduzcan su gasto, la reducción de la población en la
franja de edad donde más se consume: los jóvenes; y finalmente una conciencia
cada vez mayor sobre los límites de nuestro planeta.
En
este contexto hay personas que han visto nuevas oportunidades de negocio y han desarrollado sus propios proyectos profesionales a través del emprendizaje social: Do it
yoursef (DIY), hackers textiles, mercados de intercambio, consumo colaborativo,…
Vender mucho y barato ya no parece ser la
única clave del éxito en la economía de los próximos años. Adaptarse a este
nuevo contexto puede suponer una oportunidad de desarrollo profesional en el
medio plazo.

Sin embargo, si aún piensas que emprender no es lo tuyo, siempre puedes analizar como “reverdecer” tu profesión, bien adaptándola a estos nuevos modelos económicos o bien aplicando tu conocimiento a los nuevos mercados verdes.

4. LOS LÍMITES DE NUESTRO SISTEMA EDUCATIVO:

El
proceso de democratización de la educación durante el siglo XX ha supuesto uno
de los grandes hitos para nuestra sociedad. Sin embargo en la actualidad está
en entre dicho ¿por qué? Básicamente porque fue un diseño adaptado de las
necesidades económicas de la sociedad del momento, una sociedad capitalista de
gran producción y consumo. Sin embargo cuando el modelo entra en crisis nos
encontramos con un mercado laboral que no puede absorber la ingente cantidad de
titulados que anualmente buscan su primera oportunidad.
Por
otra parte, por la misma razón de ser un sistema adaptado a las necesidades del
sistema económico, ha formado a las personas en unas competencias muy demandadas
en esa sociedad productiva, pero que adolece de otras. Los que hemos pasado por
este sistema educativo hemos pasado 20 años de nuestra vida cumpliendo bien con
unos requisitos de disciplina, ejecución, acumulación de conocimiento específico,…
sin embargo salimos a un mercado laboral que en la actualidad necesita de
creatividad, innnovación, proactividad, emprendimiento,…

Sin
fustigarnos, es necesario analizar bien qué está demandando la economía actual y continuar formándonos allá donde el sistema educativo no ha llegado.

En resumen, integrar estos cuatro elementos en nuestro autoanálisis para la búsqueda de un empleo nos permite una visión más adaptada a los movimientos que se dan en nuestra sociedad y por tanto mayores posibilidades de éxito.

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