Entrevista con Antonella Noya, Administradora del Programa LEED de la OCDE

Antonella Noya es Administradora del programa LEED de la OCDE, donde ha desarrollado actividades relacionadas con empresas sociales, sector no lucrativo, CSR e Innovación Social. También ha participado en iniciativas de cohesión social y áreas urbanas deprimidas y micro finanzas. Gestiona el Fórum de Innovación Social de la OCDE, creado en el año 2000 para la difusión de buenas prácticas en Innovación Social.
El Programa de la OCDE para el desarrollo económico y del empleo a nivel local (LEED por sus siglas en inglés) es un programa de acción cooperativa que tiene como objetivo la identificación, análisis y difusión de ideas innovadoras en temas de desarrollo económico local y creación de empleos. Desde su creación en 1982,el Programa LEED ha representado una valiosa contribución al desarrollo local, definiendo un nuevo programa de políticas y de mejores prácticas, explorando y abordando nuevas áreas de trabajo en estos campos de conocimiento.
Para comenzar, según la definición de la propia OCDE, la Innovación Social busca respuestas a problemas sociales, ¿Podría explicarnos como se realiza esta búsqueda? ¿Cómo se pone en marcha la innovación social? ¿Cómo contribuyen los estudios de Ciencias Sociales y las Humanidades al desarrollo de la Innovación Social?

La definición de la innovación social adoptada por la OCDE en el 2000 en el marco de su Foro de Innovaciones Sociales subraya el hecho que la innovación social “puede concernir cambios conceptuales, de proceso, de producto; cambios organizacionales, cambios de financiamiento, y pueden tratar de nuevas relaciones con grupos de interés y territorios”. El objeto final de la innovación social es buscar nuevas respuestas a problemas sociales: identificando y brindando nuevos servicios que mejoran la calidad de vida de personas y comunidades; identificando e implementando nuevos procesos de integración en el mercado laboral, nuevas competencias, nuevos empleos, y nuevas formas de participación, así como diversos elementos que contribuyen al mejor posicionamiento de las personas en la fuerza laboral.

La innovación social no es un proceso sencillo ni linear, sino más bien un proceso complejo, construido alrededor de colaboración entre diferentes grupos de interés. Su puesta en marcha requiere una fuerte cooperación entre éstos, cada uno contribuyendo a su manera a la innovación social. Para que la innovación social tenga lugar se requieren “árboles” y “abejas” – y “algo” para conectarlos. Como bien lo explica Geoff Mulgan, director de la Young Foundation en el Reino Unido y líder en pensamiento sobre la innovación social, las “abejas” (pequeños grupos, individuos, comunidades, emprendedores sociales, etc.) “tienen ideas pero poco poder”, y los arboles” (organizaciones como gobiernos, empresas y fundaciones) tienen poder pero no necesariamente tienen ideas innovadoras. El vinculo entre ellos está representado por los intermediarios, que ayudan a los árboles y las abejas conectarse. El Foro de la OCDE sobre Innovaciones Sociales puede ser considerado, hasta un cierto punto, un intermediario, dado que reagrupa ideas, practicantes, y políticos para intercambiar conocimiento sobre la innovación social y su desarrollo. También, podemos considerar fundamentales en esta misión los organismos como NESTA en el Reino Unido o, a otro nivel, incubadoras y redes para apoyar a emprendedores socialmente comprometidos. Podría mencionar muchos más, incluyendo evidentemente a la Fundación NoviaSalcedo, como ejemplos de organismos intermediarios que se desarrollan en muchos países de la OCDE.

Las Ciencias Sociales y las Humanidades ayudan a entender cuáles son los impulsores de la innovación social.
Cubriendo muchos temas centrados en la sociedad humana, las ciencias sociales nos ayudan a analizar y entender, entre otros temas, la co-evolución de la ciencia, la tecnología y la sociedad. Esta evolución es fundamental a la innovación social, impulsada por necesidades sociales y que tiene como objetivo proveer soluciones basadas en el usuario, frecuentemente a través de la innovación tecnológica.
Habitualmente cuando pensamos en la innovación y en su relación con el crecimiento económico, la imagen que nos viene a la mente es el desarrollo científico – tecnológico aplicado a la industria, sin embargo la innovación social tiene también su impacto económico. Usted habrá observado casos de buenas prácticas que así lo atestiguan, ¿Podría ilustrarnos con algún ejemplo cómo la Innovación Social contribuye al desarrollo local de una región?
Es difícil medir el impacto económico de la innovación social en el desarrollo local, pero si hay una consideración generalizada de que a través de ella la sociedad civil crea riqueza económica y social. Los indicadores económicos están todavía construidos de arriba hacia abajo, pero nuevos indicadores están siendo creados por la sociedad civil, y están siendo tomados en consideración cada vez más. La OCDE, a través de su proyecto “Midiendo Progreso”, reconoce la importancia de desarrollar indicadores comunitarios (incluyendo los de innovación social). El estudio de iniciativas locales demuestra que la economía social y el emprendizaje social (que son los principales agentes de la innovación social) contribuyen a la creación o la re-creación de capital social y bienestar, y con la integración en el mercado laboral de personas excluidas se contribuye a la cohesión social. La Responsabilidad Social Empresarial juega un papel importante en ayudar a las comunidades locales, y también se observa la creciente importancia de la capacitación y empoderamiento de las comunidades para construir su propio futuro. La innovación social no es el monopolio de un solo actor, sino más bien viene de varios actores: este enfoque holístico, que pretende reunir diferentes grupos de interés, es esencial para el desarrollo local.
En la actualidad hay un amplio movimiento de demanda a favor de un nuevo modelo económico-social más justo y sostenible, que si ya nació con el concepto del desarrollo humano sostenible, adquiere mayor fuerza a raíz de los últimos escándalos financieros. ¿Cómo deben apoyar las instituciones públicas la innovación social para favorecer este nuevo modelo?

La innovación social puede ser apoyada por diferentes medidas políticas, como:
Apoyar la investigación: necesitamos más esfuerzo para desarrollar una definición clara de la innovación social, e incrementar el conocimiento general y el entendimiento de sus elementos y componentes claves, así como las condiciones que pueden contribuir a su diseño, su desarrollo y su promoción.
Establecer fondos de inversión para la innovación social: necesitamos fondos dedicados al apoyo de la innovación social. Estos pueden ser dedicados a áreas específicas donde se necesita la innovación social (para apoyar experimentaciones y modelos a nivel nacional y regional);

Crear incubadoras de innovación social y promover intermediarios que pueden conectar la demanda social a la provisión de innovaciones sociales;

Evaluar el impacto de la innovación social en áreas seleccionadas: esto requiere trabajo sobre la contabilidad y la identificación de herramientas de medida cuantitativa y cualitativa, incluyendo medidas tales como el retorno
social de inversiones y el balanced scorecard approach.
La Unión Europea también tiene un papel crítico en promover y apoyar a la innovación social. Ya ha empezado a hacerlo, pero queda más por hacer, por ejemplo incorporando e integrando plenamente la innovación social en la
Estrategia de Lisboa 2020.

¿Cuál es la acogida de la innovación social en los diferentes países y cual el desarrollo en el País Vasco?

Muchos países están desarrollando programas y estructuras ad hoc para apoyar a la innovación social, y están siendo creadas muchas “comunidades de practica innovadora”. El País Vasco tiene una larga tradición como economía vibrante, alimentada por un enfoque profundamente social, de sobra conocido es el ejemplo de la Cooperativa de Mondragón. La región está suficientemente preparada para acoger el Parque de Innovación Social que será lanzado en menos de un mes. Europa necesita regiones líderes para innovaciones sociales. La provincia de Trento en Italia es otro ejemplo interesante de este tipo de región, como lo que son Bretaña y Poitou en Francia. La OCDE estudiara con mucho interés el desarrollo de regiones socialmente innovadoras.

El pasado año Innobasque (Agencia Vasca de la Innovación) presenta su Libro Verde “Hacia una sociedad vasca 2030 basada en valores innovadores”, en él se señalan 4 valores clave a asumir por la sociedad vasca para la innovación en todos los niveles: apertura al cambio, conocimiento, cooperación y mentalidad global. ¿Cómo observa esta iniciativa? ¿Cómo la adopción por parte de la ciudadanía de determinados valores puede favorecer la innovación en una sociedad?
Para ser efectivas, la innovación social y la innovación como tal no pueden estar desconectadas de la sociedad y las necesidades de la ciudadanía. La innovación social implica una visión (de un futuro sostenible y orientado a
las personas), y debe ser el resultado de esfuerzos de varios grupos de interés. ¡Claro que es un desafío para la creatividad de todas y todo! Los cuatro valores destacados en el Libro Verde son críticos para conseguir este objetivo.

2 comentarios

  1. Me ha resultado muy interesante la lectura de esta entrevista a Antenella Noya. Efectivamente sin innovación social no vamos a ninguna parte. Sigo, como siempre vuestro trabajo y me uno a la presentación del Libro Verde que se celebra hoy. ¡Animo!
    Antonio Duato

  2. Muy interesante. Efectivamente, la innovación social es importantísima. Siempre lo ha sido, porque lo peor es caer en la rutina que es la muerte de la creatividad. Innovación social sobre todo cuando hay síntomas de desviación de los valores personales y sociales. Sin valores personales no existen ni se consiguen valores sociales. Y valores personales significa educación. La innovación tecnológica también es importante pero como instrumento del bienestar y de la realización humana, no como fin en sí mismo o como un instrumento materialista. En fin, como instrumento para una sociedad mejor. Sería lamentable que la sociedad retrocediera en valores humanos como consecuencia de un progreso tecnológico. Innovación no quiere decir necesariamente inventar cosas totalmente nuevas. Innovar es ver las mismas cosas y cosas del pasado desde otra perspectiva, una perspectiva actual, dar nuevas formas a actividades o movimientos que antes eran válidas pero que necesitan una adaptación a las circunstancias actuales, por ejemplo la educación, los movimientos juveniles, la política. Lo que es bueno se puede mejorar, y conviene siempre intentar mejorarlo, pero no se debe necesariamente cambiar o sustituir. Porque se corre el riesgo de empeorar. “Never change a winning team”, dijo hace tiempo un sabio entrenador inglés de futbol.

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