La calidad del empleo no solo importa para los jóvenes sino también para la economía

Marianna Georgallis
es una mujer londinense de origen griega-chipriota. Es la coordinadora de
políticas y promoción del empleo, de la movilidad, calidad de estancias en las
empresas y derechos de la Juventud, en el Foro Europeo
de la Juventud
.
Ayer, 20 de Julio 2015, ha escrito un
artículo en el blog “OECD insights” (que
da voz a las personas para dar forma a los temas importantes a los que se
enfrenta la sociedad) con el título: “Quality of
jobs created is vital not just for young people, but for the economy too”

Mientras se oían las voces optimistas de
políticos sobre el inicio de la recuperación económica en Europa, explotó la
crisis griega y nos volvía a recordar la cruda realidad que se desvela en el
informe “OECD
Employment Outlook 2015”
(Prospectiva del Empleo 2015 de la OCDE).
Marianna Georgallis nos recuerda lo que se ha dicho en numerosos discursos
políticos de los años pasados, que Europa está sufriendo una crisis social, y
aclara:
“Las tasas de desempleo dan la primera indicación de ello: Mientras la
tasa de desempleo ha caído por debajo del 6% en los EEUU y se sitúa por debajo
del 4% en Japón y Corea, en el área del euro la tasa de desempleo sigue estando
más alta que el 11%. Está claro que Europa sigue caminando detrás del resto del
mundo en lo que se refiere al empleo. Estas estadísticas son aún más altas y
más escandalosas cuando se trata específicamente de los jóvenes. La parte que
corresponde a los jóvenes que no están empleados, ni están en la educación ni
en la formación, los llamados NINIs, ha llegado a un número asombroso de 40
millones en los países de la OCDE – y 27 millones de estos NINIs están ‘fuero
del radar’ – una masa de jóvenes desaparecidos que no está registrada en ningún
lado.”

Y sigue: “Los efectos duraderos de esto son un serio motivo de preocupación. Más
de uno de cada tres en la OCDE que buscan trabajo, están fuera del mundo
laboral desde hace 12 o más meses. El desempleo de larga duración tiene serias
consecuencias, que van desde un deterioro de las aptitudes y la falta de
confianza hasta que pueden conducir a problemas de salud mental y a un impacto
en la economía por la inactividad y los costos para procurar el bienestar,
tales como los subsidios al desempleo. Sin embargo, la nueva revelación de la Prospectiva
del Empleo de este año es que las prospectivas a largo plazo de una carrera vienen
determinadas en gran medida en los diez primeros años de la vida laboral.
Largas temporadas de desempleo pueden tener una influencia en términos de remuneración
durante tiempo en la carrera de una persona – lo que significa que la movilidad
hacía remuneraciones más altas puede verse reducida cuando como persona joven
se ha estado sin empleo durante un largo periodo. Esto a su vez crea una
desigualdad de ingresos e impacta en el crecimiento económico, entre otros, y
perpetúa una menor inversión y un menor producto agregado.”

“El empleo de calidad es un derecho, incrustado en varios marcos
legales universales”,
dice Marianna Georgallis, “Desgraciadamente esto ha sido ignorado por
demasiados gobiernos y líderes de la UE; centrarse en la calidad del empleo es
percibido como un lastre para la creación de empleo. Sin embargo la Prospectiva
del Empleo lo desaprueba, mostrando que los países de la OCDE que funcionan
mejor en términos de tasas de empleo son también los que tienen el nivel más
alto de calidad del empleo. Es por lo que el mensaje claro de la Prospectiva es
que los gobiernos deben tomar acción para promover un crecimiento mayor de
empleo, implementando medidas directas para mejorar el acceso de los
trabajadores a empleos de calidad más productivos y gratificantes.”

“El Foro Europeo de la Juventud ve en el nuevo Plan de Inversión para
Europa una oportunidad para hacerlo. Si el enfoque está en la inversión en la
creación de empleo de calidad, en particular en sectores emergentes con un gran
potencial, tales como la economía verde y las TIC, hay aún una esperanza que la
crisis social, sufrida en Grecia pero también de forma general, pueda empezar a
verse revertida. Los gobiernos deben cumplir su obligación de asegurar que
todos los jóvenes sean capaces de acceder a sus derechos sociales y económicos,
con el fin de conseguir su independencia y autonomía, y así contribuir a una
sociedad sana e incluyente en Europa y en el mundo”,

concluye Marianna Georgallis.
La pelota está en el tejado de los
gobiernos –fara facilitar y promover, y sobre todo no estorbar con trabas
burocráticas paralizantes y estériles- 
pero también en el tejado del mundo empresarial, que debe estimular la
iniciativa y el emprendimiento tanto de los ejecutivos como de los empleados.
Hay que tener la voluntad, la capacidad, y la habilidad de pasar de los
enfrentamientos laborales a la colaboración. Hay que procurar que cada uno se
sienta importante y a gusto en la empresa. Que el trabajador esté orgulloso de
formar parte de ella. Que siente que la empresa le da algo más que un empleo:
la satisfacción profesional y personal.

También es verdad que no se puede pedir
a un trabajador joven sentirse integrado en o identificado con su empresa, si
en ella existen unos desequilibrios salariales exorbitados que nunca antes se
habían conocido. En la empresa cada puesto de trabajo es necesario (o debería
serlo) y si falla uno, la cadena se rompe. La calidad del empleo, si el
empleado cumple con ella, debe reflejarse también en su remuneración.

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