Los retos de hoy, el empleo del mañana

El BYEF pone sobre la mesa algunas de las medidas adoptadas por instituciones locales e internacionales para fomentar el empleo juvenil

Involucrar a instituciones, organizaciones y sociedad en general para poner en marcha políticas de ámbito local e internacional que pongan fin al desempleo juvenil y mejoren el tránsito de los jóvenes del ámbito de la educación al mundo laboral son dos de las principales medidas en las que insistieron buena parte de los representantes de organizaciones internacionales que intervinieron en el Bilbao Youth Employment Forum (BYEF).

Esa ha sido, precisamente, una de las conclusiones que puso sobre la mesa el informe presentado por la profesota Jaqueline O’Reilly, directora de CROME (Centre for Research on Management and Employment en la Escuela de Negocios de Brighton). Y es que algunas de las medidas que presenta su informe sobre empleabilidad descansan sobre la idea de llevar a cabo “una intervención temprana en la educación a través de la que se identifique qué jóvenes necesitan más apoyo, llevar a cabo un enfoque más proactivo e incluso fomentar la mentorización individual en los servicios públicos de empleo”.

Porque tal y como recoge el estudio ‘Modelo de empleabilidad para los jóvenes en la CAPV’ presentado por Daniel Gómez, de la Fundación Novia Salcedo, “el principal motivo por el que los jóvenes buscan empleo es para favorecer su autonomía y alcanzar unos estándares de calidad de vida que les permitan desarrollarse como personas y como profesionales”. Por ello, no es de extrañar que Susana Franco, representante del Instituto Orkestra, destacara “la necesidad de establecer estrategias conjuntas de empresas y sociedad ya que todos somos responsables de mejorar la empleabilidad, el empleo y el bienestar en general”. Porque la falta de puestos de trabajo no es solo algo que afecte a un individuo sino que se trata de una lacra que hace más vulnerable a una sociedad e, incluso, al bienestar general.

A todo ello hay que añadirle, además, que “estamos viviendo una etapa de transición sin precedentes entre una sociedad basada en las tecnologías analógicas a una basada en el mundo digital y enormemente conectada, es decir, a un mundo global”, aventuró Ángel Pes, presidente de la Red Española de Global Compact. Es por ello que hay que tener en cuenta que no va a ser lo mismo trabajar en el mundo digital que en el analógico, de ahí que, según Pes, el enfoque con el que los jóvenes deben prepararse para conseguir un puesto de trabajo se basa en tres elementos fundamentales: educación, idiomas y audacia. “En cuanto a la formación, el sector público debe involucrarse en proveer este servicio de forma adaptada a las necesidades de esta agenda de transición, pero es muy importante que los jóvenes presionen y se comprometan con su formación. Los idiomas también se hacen necesarios en un mundo global en el que es recomendable saber hablar como mínimo un par de idiomas más que el materno y, además, la audacia permitirá a cualquier joven desarrollar su creatividad, un elemento fundamental en el mundo actual”, defendió Pes.

La Agenda 2030

“El desempleo juvenil en España es un asunto grave que alcanza una tasa que casi dobla a la de la UE. Avanzar en esa Agenda 2030 nos va a permitir mejorar en la aportación de fórmulas innovadoras, sostenibles y de futuro en el empleo a nuestros jóvenes”, adelantó Juan Francisco Montalbán, secretario de Estado de Cooperación Internacional, Iberoamérica y Caribe y embajador de España en misión especial para la Agenda 2030. En este sentido, aseguró que se está acometiendo un diálogo coordinado, práctico, técnico y optimista con las comunidades autónomas porque, precisamente, “la Agenda 2030 es una agenda de políticas nacionales y de colaboración internacional”. Para ello, a juicio de Motalbán, es necesario mantener un alto ritmo de crecimiento económico e ir poniendo en marcha políticas activas de empleo con especial incidencia en los jóvenes que vayan acompañadas de un aparato de medidas públicas y de recursos. En definitiva, reformular las políticas educativas para dar la máxima calidad, ser competitivas y conectarlas con el mundo de la actividad económica. “Hay que ir progresivamente modificando un modelo económico que nos acerque más al mundo laboral”, defendió.

Según el presidente de la Red Española de Global Compact, Ángel Pes, la Agenda 2030 es la mejor manera de pasar del siglo XIX/XX al XXI/XXII “porque pone sobre la mesa todos los problemas que hay que poner sobre la mesa y, además, ha conseguido el hito histórico de ser firmada por 193 Estados”. También es una hoja de ruta que todos los países se han comprometido a apoyar y que solo puede llevarse a buen puerto aunando las fuerzas de los sectores públicos y privados y haciendo que la sociedad también sea consciente de que debe prestarle todo su apoyo y exigir que los actores sean coherentes con aquello con lo que se han comprometido.

Daniel Gómez: “Los jóvenes buscan empleo para favorecer su autonomía”

Susana Franco: “Es necesario establecer estrategias conjuntas de empresa y sociedad”

Ángel Pes: “Los jóvenes deben presionar y comprometerse con su formación”

Juan Francisco Montalbán: “Hay que ir modificando un modelo económico que nos acerque más al mundo laboral”

Pablo Cornide: “Tenemos que empezar a pensar en términos de solidaridad intergeneracional”

 


El papel de la UE

En la Unión Europea, la principal apuesta política contra la falta de empleo entre los jóvenes es el plan de Garantía Juvenil que se puso en marcha en 2013, el momento de mayor gravedad de esta crisis de empleo, con países con tasas de desempleo juvenil por encima del 30% y un total de más de 6 millones de jóvenes desempleados en la UE. “Ahora estamos un poco mejor pero hay que seguir trabajando”, sentenció Pablo Cornide, administrador principal de la Unidad de Estrategia de Empleo de la Comisión Europea.

Pero, ¿qué es la Garantía Juvenil? “Es el compromiso político de los Estados miembros de ofrecer a los jóvenes menores de 25 años una oferta de empleo, educación, formación y aprendizaje o una oferta de prácticas en los cuatro meses tras abandonar el último empleo o la escuela”, explicó Cornide. Los 28 Estados miembros han adoptado planes específicos para llevar a cabo esta garantía y existen fondos europeos que ayudan a lanzar estos programas, pero es muy importante saber que la Garantía Juvenil no podría funcionar sin el compromiso de los países y la apuesta financiera.

Su objetivo no es solo ofrecer oportunidades concretas sino también intentar reformar todo el sistema de transición de la escuela al mercado de trabajo. “Los primeros resultados revelan que por primera vez muchos países están pensando en políticas de intervención temprana de manera que se pueda abordar el problema antes de que ocurra”, destaca Cornide. Pero aún quedan muchos retos en el horizonte a los que hay que hacer frente. “Tenemos que empezar a pensar en términos de solidaridad intergeneracional, qué es lo que les va a pasar a las generaciones jóvenes con respecto a las oportunidades de trabajo que han tenido las pasadas, atender a la desigualdad en el acceso a los servicios y a la protección social y cómo les afecta a los jóvenes”, concluyó el administrador principal de la Unidad de Estrategia de Empleo de la Comisión Europea.

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