Startups y jóvenes emprendedores, la relación perfecta

Creada hace cuatro años por dos veinteañeros, Demium Startups es una incubadora que busca y forma a las personas más adecuadas para lanzar sus ideas de negocio

La creación de startups, esas empresas de base tecnológica que ofrecen servicios innovadores, sigue en auge en España, donde en 2016 vieron la luz 2.663. Sin embargo, hay que remontarse hasta 2013 para asistir al nacimiento de Demium Startups, una incubadora de negocios en la que pusieron todo su empeño Jorge Dobón e Ismael Teijón, dos jóvenes valencianos que optaron por ayudar a esas personas que quieren lanzarse a las procelosas aguas del emprendimiento. “Si un joven tiene las condiciones ideales, ese ímpetu, esas ganas y esa iniciativa por emprender, una startup es un buen lugar para lanzarse a esa aventura, más que un negocio tradicional”, sostiene Javier Torregrosa, talent manager de Demium.

Desde el principio, buscaron diferenciarse de lo que ya existía en ese sector. “Somos distintos porque mientras otras aceleradoras buscan equipos ya creados con un proyecto en marcha, nosotros buscamos a las personas, ya que creemos que lo que determina el éxito o fracaso de un proyecto no es tanto la idea sino quién y cómo la ejecuta“, explica. Esa búsqueda se lleva a cabo principalmente a través de AllStartup, un evento que realizan de forma periódica en el que ponen a disposición de emprendedores con talento ideas de negocio escalables que han identificado basadas en modelos de éxito en otros países y tendencias de mercado. “Acuden emprendedores que no tienen equipo ni una idea clara con la que lanzarse. Hacemos una serie de dinámicas de grupo y creamos equipos equilibrados de tres o cuatro personas de distinto perfil (negocio, marketing, tecnología…). Posteriormente, tienen que trabajar en alguna de las ideas de negocio que hemos seleccionado y presentar un proyecto”, describe Torregrosa.

Todo este proceso discurre a lo largo de un fin de semana y el equipo ganador obtiene el premio de acceder al programa de incubación de Demium. Durante cuatro meses, aunque puede llegar a durar medio año, reciben formación en diversas áreas, el asesoramiento de mentores y tutores y les diseñan una hoja de ruta con todos los objetivos que deben ir cumpliendo para recortar tiempos en el lanzamiento de la startup. Asimismo, Demium, que participa en un 15% de cada proyecto que ayuda a crear, busca inversores dispuestos a prestar apoyo financiero. “El año pasado creamos un vehículo de inversión por el cual inversores de nuestro entorno se asociaron para aportar de forma conjunta en nuestras startups 216.000 euros. Nosotros también podemos llegar a poner dinero si un proyecto nos enamora y vemos que hay una oportunidad de negocio. En 2016 invertimos 400.000 euros en startups de nuestro portfolio”, indica el talent manager.

Formación e inversión, en suma, para que el riesgo asociado a esta actividad sea más reducido. No hay que olvidar que ocho o nueve de cada diez empresas tecnológicas acaban cerrando. Javier Torregrosa subraya que en estos cuatro años de las 32 startups que Demium ha ayudado a crear solo cuatro no superaron la fase de incubación, y de las 28 restantes únicamente tres acabaron bajando la persiana. “El índice de supervivencia que hemos logrado hasta el momento es bastante elevado”, se felicita.

El éxito de esta fórmula les ha llevado a crecer, porque no en vano la expansión es sinónimo de consolidación. Aparte de Valencia, Demium Startups está presente desde septiembre de 2016 en Madrid y hace un mes desembarcaron en Barcelona de la mano de Seedsroquet, la principal aceleradora de España. Además, cuenta con Oarsis, una vertical que se dedica a crear empresas que hacen uso de la realidad virtual aumentada, y de Demium Games, centrada en el pujante sector de los videojuegos. Con catorce empleados, son más de 500 las personas que han emprendido con esta compañía que quiere traspasar fronteras el próximo año. “Nuestra visión es ser el día de mañana la aceleradora de referencia en Europa. Estamos dando los pasos necesarios para plantarnos en esa situación”, asegura Javier Torregrosa.


“Emprender es una montaña rusa de emociones”

¿Qué condiciones debe tener una persona que quiere crear su propio negocio? El talent manager de Demium Startups destaca que por encima de los estudios que haya cursado, un emprendedor debe tener iniciativa, orientación al reto, ser resiliente, ser capaz de gestionar su tiempo, tener dotes de liderazgo… “Emprender es una montaña rusa de emociones y un día crees que tu proyecto va a funcionar y al día siguiente, sin motivo aparente, ves que no funciona y que va a ser un fracaso”, ilustra. Entre quienes se acercan a Demium en busca de ideas y compañeros con los que iniciar una andadura empresarial, Javier Torregrosa señala que llegan muchos jóvenes que acaban de salir de la universidad, sin experiencia pero con “un potencial brutal”. También acuden personas de entre 30 y 40 años que pese a fracasar en proyectos anteriores quieren seguir emprendiendo, así como empleados de empresas más clásicas, como multinacionales o consultoras, que “están un poco hartos de ese tipo de estructuras y quieren emprender”.

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