Universidades vascas afrontan la dualidad de la crisis

La crisis es al mismo tiempo económica-financiera y social, los
dos aspectos inseparables el uno del otro. De allí el importante papel de la
universidad de formar al mismo tiempo profesionales y personas, capaces de
afrontarla. Esto quedó también patente en los discursos académicos de los actos
de inauguración del curso 2011-2012 en Bilbao de dos universidades vascas, la Universidad del País Vasco UPV-EHU y la
Universidad de Deusto,
respectivamente los días 8 y 9 de septiembre. Da la casualidad que este año se
cumple el 75 aniversario de la primera inauguración de la pública UPV-EHU (debido
a la Guerra Civil y al Régimen de Franco el inicio efectivo de la actual
UPV-EHU se retrasó hasta 1980), y que la universidad privada de Deusto
conmemora su 125 aniversario. Ambas universidades han tenido una contribución
fundamental a la prosperidad del País Vasco, que es la comunidad autónoma que menos
ha sufrido las consecuencias de la crisis en España. Sin embargo la está
sufriendo, como todos los países y regiones del mundo, y es por lo que la
universidad tiene una responsabilidad fundamental con su entorno y con los
jóvenes estudiantes que deberán ser los artífices del cambio.
Acto inaugural del curso 2011-2012 de la UPV-EHU
Una educación superior de calidad es una garantía para el
empleo. El rector de la UPV-EHU, IñakiGoirizelaia, lo afirma aportando datos: “Quiero
reivindicar la gran aceptación de nuestra oferta académica en el mercado
laboral. Los datos de la promoción de 2007, analizados en 2010, es decir, en
plena crisis, demuestran que, para el mismo tramo de edad, el paro entre las
personas egresadas de nuestra universidad es dos veces inferior al del conjunto
de la juventud vasca, y dos veces y media inferior a la del estado. Por su
parte, el Estudio de Inserción Laboral de Formación de Posgrado constata que en
2010 la tasa de paro de quienes cursaron esos estudios en 2007 era sólo del
7,3%, y su empleo encajado era del 96,9%. Hay también otro dato muy relevante:
la tasa de empleo de nuestros doctores y doctoras es del 93,7%, siendo el
empleo encajado del 99,2%.” Iñaki Goirizelaia cree en la formación integral del
estudiante afirmando que “hacer un país mejor y más fuerte requiere de personas
formadas en la universidad, críticas, con iniciativa, creadoras, responsables y
libres; personas capaces de poner su formación al servicio de la mejora de toda
la sociedad.”
También hace alusión a las recientes protestas de “indignados”
y el papel de la universidad: “Hemos
vivido en los últimos meses, en Europa y en otras partes del mundo, diversos
movimientos sociales de protesta. Se pueden discutir las formas o los
procedimientos, pero no se puede cuestionar que toda sociedad viva y dinámica
exige personas disconformes, que sean sensibles a las injusticias y que busquen
nuevas fórmulas de solidaridad. Pero eso exige un conocimiento adecuado de la
realidad presente, para criticarla mejor. Y también el conocimiento científico
y tecnológico, humanístico y social necesario para articular nuevas propuestas.
Pues bien, adquirir o crear ese conocimiento, como siempre, necesita de la
universidad.”
La Universidad de Deusto cumple 125 años
La Universidad de Deusto ha contado en ocasión de su 125
aniversario por primera vez con la presencia del Superior General de los
Jesuitas Adolfo Nicolás. Fue el
encargado de pronunciar la Lección Inaugural que ha versado sobre la tarea que
una Universidad, y en especial una Universidad de la Compañía de Jesús debe
tener hoy en el mundo. Ha tomado como punto de partida de su intervención el
lema de la Universidad: ‘la sabiduría vale más que el oro’. “Hoy la sabiduría no es moneda común en
nuestros mercados. En realidad no lo ha sido nunca. Por primera vez tenemos más
información que capacidad para digerirla y procesarla. Lo que se vende no es
sabiduría sino superficialidad: soluciones inmediatas, explicaciones
prefabricadas, culturas de usar y tirar, gracia barata. A pesar de ello, el ser
humano tiende incansablemente al ideal de la ‘sabiduría’.”
La tecnología sin la sabiduría es coja
A juicio de Adolfo Nicolás nos encontramos hoy en una encrucijada, ‘Cómo armonizar los crecientes
requerimientos de las empresas y del mercado con la Universidad entendida como
lugar de búsqueda del conocimiento’
. Dice que “la universidad, de ser concebida como lugar de búsqueda del
conocimiento, camina hacia una universidad casi en exclusiva profesionalizante.
El conocimiento ha dejado de ser un fin en sí mismo y se ha convertido en una
mercancía susceptible de ser vendida y comprada. Esto provoca la consiguiente
desvalorización de las disciplinas que tienen poco que ofrecer al mundo
comercial. Además, el conocimiento actual se caracteriza por ser
transdisciplinar, cambiante y socialmente adaptado a las necesidades y
prioridades de la industria y el mercado. Cuando hace falta un conocimiento “que
lleve a la persona a situarse en actitud de búsqueda permanente ante los
grandes interrogantes y lleva a la persona a la empatía y compasión ante
cualquier ser humano.”
Adolfo Nicolás piensa que “la Ética, las Humanidades y las Ciencias
Sociales deberán tener mayor protagonismo en el diseño del modelo de sociedad
para el siglo XXI, si no queremos estar supeditados al dictado de la economía y
el mercado, con el consiguiente empobrecimiento moral y la creación de abismos
cada vez mayores entre los que tienen y los que no tienen. No quiere esto decir
que las demás disciplinas sean ajenas a la reflexión ética y a la pregunta
sobre su contribución al progreso moral. Quizá podamos encontrar el equilibrio
por medio de una ‘mejor ciencia y mayor conciencia; mejor progreso y mayor
humanidad’.”
Adolfo Nicolás advierte que Deusto siempre ha trabajado para
lograr la sabiduría formando “personas comprometidas
con la verdad, por una sociedad justa y por la profundidad de un humanismo que
no se agota en lo pragmático y en lo técnico.”
Para trabajar en este
sentido propone: “promover el equilibrio
entre las disciplinas científico-técnicas y humanísticas, así como el
equilibrio entre la búsqueda del conocimiento y la satisfacción de las demandas
del mercado; procurar que la extensión del conocimiento no produzca nuevas
desigualdades y mayores abismos, e impulsar soluciones que sean aplicables a
países y personas desfavorecidos; fomentar investigaciones que encuentren
modelos más justos de economía y gobernanza, y aportar un pensamiento capaz de
anticipar nuevas visiones y caminos; lograr que el conocimiento sea
transformador y fomentar en la academia, la sociedad y la opinión pública la
asunción de principios éticos irrenunciables; impulsar la escucha y el diálogo
intercultural e interreligioso; favorecer las dimensiones más profundas del ser
humano y el sentido de trascendencia: la verdad, la bondad y la belleza;
aplicar modelos de enseñanza-aprendizaje que fomenten el pensamiento autónomo y
profundo, y ayuden a extraer verdadero conocimiento ante la avalancha de
información a la que estamos sometidos; utilizar las oportunidades de las
tecnologías de la comunicación para difundir el conocimiento y extender la
formación de manera más creativa y participativa; y ayudar a tomar conciencia
de la responsabilidad social de la formación universitaria.”
En la clausura del acto, el rector
de la Universidad de Deusto, Jaime Oraá,
dijo “ Tenemos sobre todo la confianza de
esta sociedad, de las personas y familias que valoran nuestro trabajo, que nos
siguen enviando a sus hijos para que se formen, y sean buenos profesionales y
mejores personas… la Universidad de Deusto, como toda universidad, no debe
vivir para sí misma, sino debe existir para ayudar a resolver, con todos los
demás agentes sociales y desde su especificidad universitaria, los graves
problemas de la sociedad en la que está inmersa.”
Pues, si la universidad es tan
importante para salir de la crisis, no hay que dejar de invertir en ella. “Si invertir en Educación es caro, más caro
es dejar de hacerlo”,
dijo el Lehendakari del Gobierno Vasco, Patxi López, en la apertura del curso
de la UPV-EHU.

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