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Deportistas de elite viven en un mundo donde no hay crisis

Ignoran
la palabra “austeridad”. No conocen la crisis, porque viven en otro mundo. Viven en
una real sociedad pero no en la sociedad real. Hacen muchos esfuerzos físicos y
entrenan duramente en la tierra batida y en el césped, pero aislados de los que
no tienen los medios ni la posibilidad de trabajar en un empleo.
“Los
caballos de las estrellas”,
es el título de un artículo en el periódico El
Correo del 15 de Junio. Coches de gran lujo para la diversión de los que viven
en el espacio galáctico. La venta de coches de alta gama y de lujo ha subido un
83%, cuando la de coches corrientes ha caído en picado. Los deportistas de
elite son buena parte de los clientes de los primeros. El ciudadano “normal”
está en el segmento que se va mermando. En el artículo se cita a Javier Díaz,
un comercial de vehículos de lujo en Madrid, “Los deportistas de elite y los
futbolistas siempre han vivido al margen del resto del mundo”. El Correo da
algunos ejemplos.
Cristiano
Ronaldo, de 27 años, Deportista Portugués del Año, embolsa cada año unos 30 millones de euros. Según el Wikipedia valía
94 millones de euros a mediados de 2009, en plena crisis económica. Su traspaso
del Manchester United al Real Madrid ha sido el más caro de la historia del
futbol. Vendió su casa en Manchester por 6,5 millones de euros. No está mal en
plena crisis del sector de la construcción. Uno de los coches de Ronaldo es un
Lamborghini Aventador que no lo puedes comprar en cualquier concesionario porque
vale unos 350.000 €, el equivalente al salario de 10 titulados superiores “bien
pagados”. Si lo que dicen en El Correo es verdad, tiene además varios otros
coches de marcas como Maseratti, Bentley, Aston Martin… Hay que reconocer que
dio una ayuda a las víctimas del tsunami en Indonesia, por un tercio del valor
de su Lamborghini, con lo que salió en la foto con los líderes políticos de allí.
Seguro que hay jóvenes parados que le animan desde la grada. Sin embargo a
otros que le contrarían les hace un corte de mangas que no está en consonancia con
sus poses de macho guapo en los spots publicitarios.
Otro
es el ídolo tenístico Rafael Nadal con 26 años recién cumplidos. Parece un buen
chico, amigo de sus amigos, y un luchador con carácter en la pista de tenis, pero
que tampoco resiste a la tentación del lujo. De él dice El Correo que tiene un
Kia Ceed de su patrocinador pero “cuando quiere dar rienda suelta a su pasión
por los coches saca del garaje su Aston Martin DBS, de 517 CV, con consumos de
16,4 litros a los cien y capaz de ponerse a 307 km/hora. Con él le gusta
conducir por las sinuosas carreteras de Mallorca.” Supongo que en Mallorca circulan
pocos ciclistas por estas carreteras con poca visibilidad, porque no es probable
que Rafa ande con este bólido a la velocidad de una bicicleta. Estos días ha aparecido
en el diario ‘Le Parisien’ la noticia que un hombre ha sido detenido por robar
el reloj de Rafa Nadal, valorado en 300.000 euros. No sabía que existen relojes
tan caros.
Un
bicho raro es el futbolista Samuel Eto’o, cuatro veces futbolista del año en
África. Este simpático camerunés está a años luz de sus compatriotas (la
mayoría de los estudiantes en Camerún no llega más allá del nivel primario y el
analfabetismo sigue siendo alto). A sus 31 años cumplidos sigue siendo uno de
los futbolistas mejor pagados, o sea en millones con dos dígitos. Deslumbra con
su Hummer de General Motors. Y tiene varios otros coches más. De él dice el periódico
que “recupera el asiento de su deportivo cuando necesita levantarse la moral.” Cuenta
el camerunés: “Son mi pasión, me alegran cuando estoy decaído. Tengo tantos
coches porque también me lo puedo permitir, y que yo sepa, no hago daño a nadie…”
Como
los deportistas de elite viven alejados del mundo y de la sociedad, no pueden hacer
daño a nadie. Están en la pista o en el césped, separados de las gradas por un
murete o unas vallas. Como viven separados, no se les ocurre pensar qué tiene
un joven sin trabajo para alegrarse. Quizás piensan que para olvidar sus penas
estos jóvenes necesitan a extravagantes ídolos deportivos…
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