Icono del sitio Fundación Novia Salcedo. empleo, emprendizaje, futuro.

El buen gobierno de una universidad visto por su rector

Sede de la Universidad de Navarra
¿Qué
es para un  rector el buen gobierno de
una universidad? La revista de la Universidad de Navarra ‘Nuestro Tiempo? (número
677, Noviembre-Diciembre 2012) ha hecho un entrevista
a su nuevo rector, Alfonso Sánchez-Tabernero
(51 años), ‘Un café con el rector’, en la que colaboraron dos alumnos.  Es la primera vez en la historia de la
Universidad que ha sido elegido un antiguo alumno como rector. La entrevista ha
sido larga y trataba de varias cosas por lo que he sacado únicamente estos
pasajes que tienen que ver con el buen gobierno de una universidad.

Cuando
a Alfonso Sánchez-Tabernero le preguntan, “Usted siempre habla en clase del
buen gobierno en las empresas. ¿Cómo se
desarrolla ese buen gobierno en la universidad?”
El rector responde: “Intento
aplicar lo que cuento y escribo,
para que no haya ‘en casa del herrero, cuchara de palo’. Tengo una serie de
principios que cuento en clase, y que intento vivir en la tarea cotidiana de
dirigir la universidad. Por ejemplo, que
el gobierno sea estratégico
, es decir, que pensemos a largo plazo; que establezcamos prioridades; que
dediquemos tiempo a lo que es prioritario; que el gobierno no sea reactivo, que sea proactivo; que dediquemos mucho
tiempo a la formación de los directivos
de la universidad; que analicemos la percepción
de calidad de los alumnos
; que tengamos un buen plan de internacionalización; que tengamos una estructura económico-financiera sólida… Creo que las
universidades, en general, y la universidad española, en particular, son
mejores en la investigación y la docencia que en el gobierno. Por eso, es un
desafío que la calidad del gobierno esté, al menos, a la altura de la calidad
de la docencia y la investigación de la Universidad de Navarra, que es una
calidad alta.”

Otros
aspectos del buen gobierno:

 No perder el contacto
con los alumnos
: En
opinión de Alfonso Sánchez-Tabernero, “La tarea de dirigir es como el humo de
una habitación: si se duplica el espacio de la habitación, el humo sigue
llenándolo todo. Dedico todo mi tiempo a dirigir, excepto dos momentos que
reservo para dar clase y para investigar, los viernes de cuatro a siete y
media.” Lo último nos lleva al siguiente aspecto: ¿Por qué Alfonso
Sánchez-Tabernero sigue dando algunas clases?  El rector responde, “Me parece importante que
el rector viva la realidad de la universidad, y la realidad fundamental de la
universidad es la docencia y la investigación. Si una persona deja el contacto
con los alumnos, se puede convertir en alguien que teoriza acerca de lo que
debe ser eso, sin vivirlo.”

 Gobernar en equipo: Según Alfonso Sánchez-Tabernero, “El
gobierno de la universidad es un gobierno de equipos, no hay nada relevante que
decida solo una persona.”

 Ser uno mismo: Alfonso Sánchez-Tabernero opina que “Quien
dirige no puede intentar ser otro, o dirigir como otro. Entre otras cosas
porque cuando a uno le eligen para dirigir, se entiende que es para que sea él
mismo, no para que sea la copia de alguien. Con lo cual, intento poner mi
carácter, mi modo de ser, mi modo de enfocar la vida y la dirección al servicio
de la universidad.”

 Tener buenos profesores (y buenos alumnos). A la pregunta a Alfonso
Sánchez-Tabernero: “Si un profesor no logra captar la atención del alumno, ¿la
culpa es del profesor, o del alumno?” El rector responde: “Del profesor, porque
vive en 2012, y el punto de partida es que el alumno es el que es. Cuando no
funciona algo en docencia, la culpa es del profesor. El buen profesor, de
entrada, es autocrítico. En el momento en que se inhabilita como profesor con futuro,
o como profesor bueno, es cuando dice que la culpa es de los alumnos. En ese
momento, está afirmando que él no es, ni va a ser, un buen profesor.” “¿Usted
se considera buen profesor?”, preguntan al rector, quien responde: “Intento
serlo, pero lo mejor es que lo valore el alumno. Somos malos juzgándonos a
nosotros mismos. Conviene que nos enjuicien quienes nos conocen, quienes nos
padecen, y quienes tienen contacto con nosotros…Lo importante de una
universidad es que los profesores sean buenos y que los alumnos sean buenos.”

 El testimonio positivo de
los antiguos alumnos
,
que son el ‘producto’ de la universidad. Pregunta: “¿Cuál sería para usted el
retrato ideal, la ‘Carta a los Reyes Magos’ de cómo debería ser alguien que ha
pasado por la Universidad de Navarra?” La respuesta: “Básicamente querría que
fueran buenos profesionales con buen corazón. Eso sería mi ‘Carta a los Reyes
Magos’. Tenemos que trabajar para que a la mayoría de alumnos que se gradúa en
la Universidad le vaya muy bien en la vida profesional, y que tengan un
desarrollo, crecimiento, éxito profesional como palanca para hacer el bien a
los demás. Lo prioritario es que sean personas que trabajen muy bien y se preocupen
mucho de los demás, sobre todo de los que más lo necesitan… Cada antiguo alumno
que hace bien su trabajo nos ayuda, y cada antiguo alumno que hace mal su trabajo
es un problema para la Universidad, es un mal embajador de la Universidad.”

 Afrontar el desafío de
las nuevas generaciones
.
Alfonso Sánchez-Tabernero cuenta, “Tengo 51 años, y empecé a dar clase, de
ayudante, quizá cuando tenía 23. Con lo cual, ha pasado una generación. Lo
fundamental no ha cambiado, y es que a la universidad viene gente con ilusión, con
esperanza, con mucho futuro y poco pasado, con una cierta capacidad de
deslumbramiento… Esa es la materia prima que tiene un profesor, su trabajo es
motivar y guiar al alumno. Claro que los alumnos son más internacionales que
antes, han viajado más, son tecnológicamente más diestros, tienen más
preocupación por las cuestiones sociales… En cambio, se interesan menos por la
política, quizá los alumnos son más audiovisuales, y muchos tienen menos hábito
de leer textos largos: manuales, novelas, ensayos… Hay pros y contras, pero
el sustrato es el mismo. Desde el punto de vista del profesor, quizá, la única
dificultad añadida frente al pasado es captar la atención durante largo rato. El
alumno que ve vídeos musicales de dos minutos, que pincha en el titular de un
diario digital y está continuamente zapeando y cambiando de consumo, y de
repente llega a clase y durante 45 minutos ve la misma cara delante… No está
habituado.”

 Los valores morales. Sobre esto el rector opina: “Las
cuestiones de carácter más bien moral, o los valores, nunca se aprenden estudiando,
se aprenden por contagio, viendo la vida atractiva de otras personas, otros
alumnos, profesores, bedeles. Hay muchas cosas que hemos aprendido de nuestra
familia porque nuestros padres con su ejemplo nos guiaron en una dirección. La
universidad no es una familia, pero el proceso de aprendizaje tiene mucho que ver,
sobre todo en las cuestiones relacionadas con las virtudes. No hay una tecla,
hay una serie de cosas que, unidas, proponen de modo atractivo al alumno la
posibilidad de que sea generoso y no egoísta, respete y no rechace, ame la
verdad y no la mentira, acepte la diversidad y no quiera imponer su modo de
pensar…”

En
todas las fases de la educación se van formando las personas en los fundamentos
de un buen gobierno que luego aplicaran en el sector en el que realizarán su
actividad.
Salir de la versión móvil