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EMPLEO JUVENIL: Una agenda de Desarrollo Humano para la próxima década (I)

 «Empleo Juvenil: Una agenda de Desarrollo Humano para la próxima década» es un estudio de los autores David Robalino, David Margolis, Friederike Rother, David
Newhouse y Mathias Lunberg, publicado por el Banco Mundial junio del pasado año.
Su objetivos son los siguientes:
– Revisar los mayores retos que enfrentan los países
a la hora de mejorar los mercados laborales entre los jóvenes.
– Mejorar el conocimiento de las causas y las consecuencias de
los pobres resultados del mercado laboral para los jóvenes.
– Continuar aprendiendo de la evaluación de pilotajes y
programas que quieran promover un empleo productivo de los jóvenes.
– Analizar por qué en ocasiones la implementación está
disturbando los mejores diseños. Una visión transregional de los indicadores de
actividad empleo y desempleo. Y especialmente revisar la eficacia de 5
categorías de intervención:
  1.           Entrenamiento en competencias.
  2.           Promoción del emprendizaje
  3.        Empleo subvencionado, (entendido este como aquél
    que es ofertado por el Estado para obtener un subsidio)
  4.           Servicios de empleo.
  5.           Reformas en la regulación de los mercados
    laborales.

El documento se cierra con una agenda de propuestas de
investigación y análisis en el área del desarrollo humano, para profundizar en el conocimiento y la mejora en el diseño
e implementación de los programas.
Lo que más puede llamar la atención es que desde el BM se vincule empleo juvenil como condición sine qua non para el Desarrollo Humano, una visión que compartimos plenamente y que nutre la raíz de nuestro proyecto PEGASUS cuyo objetivo es que Naciones Unidas declare una década del empleo juvenil.

El informe se presenta en tres partes diferenciadas:
  • Análisis del mercado laboral para los jóvenes
    (actividad, empleo y paro) en diferentes regiones.
  • Propuesta de un marco conceptual para el
    diseño e implementación de programas que ayuden a mejorar los resultados del
    mercado laboral para los jóvenes y revisar qué se sabe sobre las actuales
    intervenciones.
  • y una agenda para la investigación y el análisis
    de políticas.

Centrándonos en esta entrega en la primera parte vemos que, las personas jóvenes suponen un cuarto de la población mundial (hasta
qué edad) y se encuentran mayoritariamente en Asia.
Los países subsaharianos, Oriente medio y norte de África, y el sudeste asiático se encuentran con un rápido e importante de jóvenes en su pirámide poblacional y en la
fuerza de trabajo, y representando a futuro el 40% de la población y más del 30% de la
fuerza de trabajo. Mientras, en el resto de regiones o se mantiene o desciende.
Para aquéllas implica grandes retos a la hora de crear puestos de
trabajo. Un ejemplo de esto lo constituye el África subsahariana donde será
necesario crear alrededor de 4.6 millones de empleos para poder absorber la
creciente población juvenil. Si esto se produce, la juventud contribuirá a
mejorar los niveles de vida de estos países. Desafortunadamente para muchos
jóvenes las perspectivas de trabajo son escasas, el bajo nivel educativo es
parte del problema. Esto no solo afecta a las posibilidades de empleo sino
también de inversiones económicas (especialmente extranjeras) en actividades de alto valor añadido.
Pero en las regiones con la mayor (actual y proyectada)
población joven (Asia y África subsahariana) el desempleo no es el mayor de los
problemas. También enfrentan el infraempleo y empleos de baja productividad.
En Oriente medio y norte de África, sudeste asiático y África subsahariana, entre el 40 y el 70% de los jóvenes están en el sector
agrícola, donde la productividad es baja y el acceso a esquemas de protección
social poco habituales. Entre aquéllos que trabajan fuera de la agricultura la
mayoría son autoempleados o trabajan sin salario. En las áreas rurales los
jóvenes tienen menos oportunidades de acceso a tierra, tecnología, capital o
acceso a mercados.
Como también compartimos en NSF, la experiencia del desempleo a edades tempranas está
asociada a desmotivación, enfermedad, stress, y depresión en etapas
posteriores, así como una menor expectativa de vida. Las dificultades de
entrada en el mercado laboral llevan a desesperanza y baja autoestima.

Desafortunadamente estos resultados se han observado en las economías
desarrolladas pero aún no se tienen datos para los jóvenes de países en vías de
desarrollo.

Estos efectos individuales también revierten en las
economías de los países, en su productividad y crecimiento. 
Así mismo estas difíciles transiciones tienen implicaciones
en la cohesión social (como hemos visto en algunos informes anteriores)

En las siguientes secciones de esta entrada veremos cuál es
el marco propositivo del Banco Mundial, así como las acciones exitosas que se
están llevando a cabo en otros países.

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