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Informe Wood: el otro gran reto de Escocia para los próximos años.

Estos
días que tanto se está hablando del referéndum por la independencia de Escocia
que se celebrará en menos de una semana, me parece oportuno poner el foco en la
situación de sus jóvenes. Pues si bien un resultado favorable llevaría a
Escocia a un proceso político y administrativo retador, no lo será menos el dar
respuesta a las jóvenes generaciones y a las problemáticas tasas de desempleo.
Y es
que, de una manera similar al caso español, los jóvenes en Escocia tienen tres
veces más probabilidades de estar desempleados que los trabajadores de mayor
edad y el doble de probabilidades que los jóvenes de otros países europeos. (Datos manejados por la Edge Foundation)
Preocupado
por esta realidad el Gobierno de Escocia encargó un Informe a la Comisión para el Desarrollo de la Fuerza Laboral de los Jóvenes, con
el objetivo de encontrar formas de abordar el problema persistente del
desempleo juvenil  y que se conoce como
Informe Wood.
La
Comisión está formada por personas del mundo del empleo y la educación y se ha
fijado el reto de favorecer que  los jóvenes
de Escocia se sitúen en la ruta del empleo sostenible. 

En esta ambición el papel
de la educación es de importancia crítica, pero no menos importante es papel
del mundo del trabajo y de la Comisión se centra en las medidas que pueden
desarrollarse para fortalecer la participación de los empleadores en las
agendas de empleo juvenil y de educación.
Y es
que en Escocia parece existir una similar separación entre la educación y la empresa
a la que vivimos en nuestro contexto local, ya que los datos que arroja el
informe señalan que menos del 30% de las empresas escocesas tiene algún tipo de
contacto con el mundo educativo y sólo el 13% incorpora “aprendices”.
De
entre las recomendaciones en torno a esta barrera para el empleo del informe
rescataría aquéllas que bien podríamos compartir en nuestros retos regionales:


Indiscutiblemente
este planteamiento requiere de un compromiso, al estilo centroeuropeo, de los
empresarios con sus contextos locales.
Pero también financiación y Escocia se
ha puesto a ello: se ha iniciado el lanzamiento del programa con un milón de
libras, al que se sumarán 3 millones más centradas en el desarrollo de
competencias.
Como afirma David Harbourne, director de
investigación de la Edge Foundation, Escocia
parece querer emular a Alemania, Suiza y los Países Bajos, con su cultura de
compromiso profundo de la industria con la educación a través de sistemas de
educación y de formación profesional que se inician en la escuela secundaria; y
el compromiso común de los empleadores,
los sindicatos y el Estado para la planificación de un futuro compartido. 


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