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Necesario pacto político y económico con nuestros hijos

Destacamos este artículo publicado en El Confidencial del 21 de Julio por Galo Mateos, que pretende mostrar la necesidad de un pacto entre la generación de los mayores de 50 años (+50) y la de los menores de 30 años (-30), que pueda cambiar el rumbo político y económico del país. Partiendo de la premisa de que a los jóvenes (-30) les corresponderá pagar las pensiones y deudas de los mayores (+50), se deduce que habrá que abordar con ellos el por qué y el cómo.
El autor describe la realidad en la que nos encontramos con datos conocidos y tan alarmantes como que España ocupa el puesto 18 en Europa en I+D+i, que vivimos los restos de un modelo económico expoliado al 100% por la especulación financiera, que hace cuatro años que nuestra economía no recibe inversiones extranjeras ni dispone de crédito para financiar alternativas, que cada vez se recauda menos IVA porque cada vez hay menos valor añadido que gravar, o que España no figura entre las primeras potencias en ancho de banda para transmisión de datos, pese a que Telefónica lidera mundialmente las ganancias del sector.
Según el autor, los causantes de esta pérdida de valor añadido no deben seguir tomando las decisiones del país porque tuvieron responsabilidades de gobierno y empresas financieras, energéticas e industriales que debieron haber trazado una ruta alternativa a la especulación y al colapso en las inversiones, y no lo hicieron. Les hubiese bastado imitar a los que lo hacían bien, pero estaban demasiado ocupados con la digestión de todos los favores políticos y compensaciones con las que habían construido sus privilegios y una nueva casta, no surgida del mérito sino de las maniobras del poder. 

Continúa el artículo detallando los graves errores cometidos en este tiempo, como que en los últimos cinco años se ha profundizado también en la dependencia energética, movidos -en opinión del autor- por las mismas pulsiones electorales, favoritismos y repulsión tecnológica. Quienes querían vivir de las energías renovables orquestaron una campaña según la cuál el petróleo y el gas se acababan, y había que hacer frente al hecho inminente con subvenciones. Pero el petróleo y el gas demostraron una salud espléndida y el país se había desprendido ya de miles de millones indispensables ahora mismo. En estos cinco años de crisis y despidos, prosigue, se incorporaron más de 400.000 funcionarios a dedo, en el único país de los PIGS (Portugal, Italia, Grecia, España, según sus siglas en inglés) en el que la burocracia creció el 29% entre 2000 y 2010. Los PIGS, es obvio destacar, han representado la cola en la Europa de la innovación, así como el liderazgo en los índices de corrupción y fraude fiscal.  
El autor, pese a todo, cree que hay una salida. Desde su observación de otros países de nuestro entorno, ha tratado de identificar dónde están los elementos que caracterizan el progreso diferencial respecto de esos pueblos más afortunados. Y también ha identificado los elementos que configuran la Economía del Conocimiento, generadora del valor añadido que a este país se le resiste y a la que nos hemos incorporado con cinco años de retraso.
La primera conclusión es que una generación de políticos como la que tenemos, no cabría en ningún lugar sensato. Ningún país de interés ha hecho crecer en
plena era TIC, la de las tecnologías de información y comunicación, sus
plantillas administrativas. Por lo que la exclusión de cuantos nos han traído,
por activa o pasiva, a esta situación, debe de ser inmediata y sin retorno
posible.
La segunda conclusión es que al
menos una mitad valiosa y formada de los 480.000 jóvenes que anualmente cumplen
dieciocho años en España, resulta exactamente igual a la mitad de cualquier otro
país
y perfectamente intercambiables. Los jóvenes que han pasado por Erasmus, familias de intercambio, o han combinado estancias largas en distintos países, pueden confirmar que hay 10 logotipos que uniforman el conocimiento y las actitudes de todos ellos, como ninguna generación anterior pudo hacerlo. Son Google, Facebook, Wikipedia, Windows, Whatsapp, Skype, Apple, Youtube, LinkedIn
y PayPal. Diez caminos
que casi necesariamente un joven (-30) transita a diario. Todos disponen
de idénticos Smartphone, Tablet o PC, en el que hacer circular varias veces al
día estos elementos que configuran una cultura común y universal. Sin embargo, nunca pisaron una oficina bancaria ni una
agencia de viajes y no hacen cola precisamente en los quioscos para comprar
prensa de papel. Pertenecen claramente a una nueva economía irreconciliable con
ese laberinto de amiguismos y privilegios por el que se ha guiado nuestro BOE, resalta el autor. 
Es entonces la generación (+50) la que no tiene muchas cosas en común con el exterior. Para empezar, el manejo básico del inglés y el conocimiento de las TIC. Así que ¿cómo lanzar al poder a la generación (-30)? Porque se supone que más de la mitad de ellos serían capaces de dar el empujón necesario para pagar las pensiones y garantizar el bienestar de los (+50). 
La clave entonces sería hacer privilegiadas las áreas en las que deben intervenir para lograr esos objetivos: 
Comunicaciones globales plenas de gran capacidad de
transmisión, en forfaits desde 10€ mensuales, transporte urbano, interurbano e
internacional favorecido a tarifas especiales, becas y créditos para acceso a
las más variadas especializaciones, investigación e idiomas. Cobertura plena de
salud en todas las especialidades y racionalización de tiempo de ocio. Vivienda
de alquiler subvencionada que favorezca la emancipación. 
«Entendamos que apostar
por ellos, hijos o nietos, no es sino apostar por nosotros mismos en un paso
que ya no podemos dar sin su cabal cooperación».

Un buen ejemplo de enfoque globalizador es Innocentive.com, patrocinado por la NASA y The Economist, entre otros. Se trata de un clúster virtual con ocho subsectores en el que las empresas e instituciones lanzan sus demandas para ser respondidas por equipos globales de estudiantes, investigadores y contratistas de todo el mundo, uniformando conceptos. Cualquiera puede intervenir a través de foros y chats moderados, y exhibir con
qué deseo y capacidad quiere acercarse a la solución de los problemas de los
demás, la mayor fuente conocida de valor añadido. De ahí nuestros gurús
sectoriales podrán enlazar con las ofertas de formación presencial y virtual de
cualquier parte del mundo.


El
pacto
Hacer piña con nuestros hijos, señala el autor, no es más que una sencilla
prolongación de los dictados del corazón y de la razón. Iniciar
ese diálogo intergeneracional, en unos términos similares a estos: Queridos
hijos, hemos llegado a un punto de dificultad en nuestra vida política y
económica, en el que solo con vuestra plena cooperación podríamos combatirlo.
Os tenemos que pedir perdón por no haber cortado a tiempo esa sangría de una
casta política que nos parasita, y obstaculiza con su permanencia, mejoras
fundamentales en el ámbito de la democracia y del advenimiento de un modelo
económico, en el que sois pieza clave. Modelo que nos facilitaría la
oportunidad de obtener empleos dignamente pagados, sostener un estado racional
y previsoramente construido, y devolver con honor lo que nos han prestado. 
Y concluye el artículo diciendo: Solo
necesitamos el apoyo de vuestros 6 millones de votos, para que desaparezcan de
nuestras vidas quienes las amenazaron con su incompetencia y corrupción. Os
pedimos también que compartáis la vigilancia sobre quienes se ocupen del
relevo, para que cumplan con fidelidad el mandato, aunque sea ocupando las
calles y demostrando que nunca más aceptaremos el trato vivido.
Y
con vosotros a bordo, nuestra vida fluirá sin mayores perturbaciones por ese
camino soñado desde la transición. Un sueño que no supimos confeccionar y que
hoy estamos obligados a compartir con vosotros, del mismo modo en que hemos
compartido nuestras vidas y lo seguiremos haciendo por los tiempos de los
tiempos, como así fue con nuestros mayores. 
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