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La UE y la OCDE y sus augurios

Según las predicciones España
vivirá un largo periodo con desempleo estabilizado alrededor del 25%, lo que
significa que el desempleo juvenil será superior al 50%.
Como ciudadanos podemos tomar
varias opciones, una es  aceptar
resignadamente que estas predicciones se van a cumplir de cualquier forma, otra
es rechazar los augurios porque parten de supuestos cuestionables.
En Novia Salcedo Fundación
optamos por la  segunda vía y lo hacemos
conociendo la problemática después de treinta y tres años ininterrumpidos de
trabajo apoyando a la juventud que no ha conseguido trabajo en su tránsito
desde el mundo de la formación reglada al mundo laboral, de reflexionar durante
cinco años en “Ícaro think tank
sobre la innovación social en tres niveles: persona, organización, sociedad, y
de haber puesto en marcha en septiembre 2013 nuestro “proyecto Pegasus”, mediante el cual se pretende que desde la
sociedad civil global se consiga que  las
NN.UU. declaren la década 2019-2028 como “década
del empleo juvenil
”.  Tres niveles
societarios que deben ser gestionados, lo que NSF consigue con la acción diaria,
Ícaro y Pegasus  lo hacen, en el corto,
medio y largo plazo de forma que las actuaciones encaminadas a un horizonte
temporal determinado se alimenten de las de los otros dos en un continuo
discontinuo.
Con el conocimiento aprendido y
aprehendido durante estos años en NSF
podemos decir que si España siguiera haciendo más de lo mismo aunque sus
portavoces se afanen en demostrarnos que se hacen cosas nuevas, los vaticinios
de la OCDE y de Bruselas tienen sentido. Sin embargo, los oráculos no tendrían
sentido si España fuera diferente.

Cuando uno escucha a personas que viven el mundo de la ciencia
física siente en sus entrañas el valor de la belleza y de la simetría y es que
éstos científicos casi exigen a sus formulaciones que cumplan con ambos
requisitos. Por el contrario cuando uno lee el informe Oxfam sobre el reparto
de la riqueza, ya sea en España ya en el Mundo, se encuentra que la asimetría
es total (veinte españoles acumulan tanta riqueza como el 20% de la población
más pobre) o cuando uno pregunta lo que España ha gastado en sanear la banca en
los últimos  meses y descubre que son
150.000 millones mientras que lo que la UE (28 estados) excepcionalmente
destina a la luchar contra el desempleo juvenil son escasos 6.000 millones. El
sentido común sugiere que por este camino tan desbello mal vamos. La propuesta
de NSF es que hay que invertir en crear riqueza social.

Sabido es que la generación de la
riqueza social, y por ende empleo digno, es un problema multivariante que no se
ajusta a ningún algoritmo determinado pero en el que a más de cada variable más
empleo  digno, más riqueza social, y a menos, menos. En este supuesto a
España le ayudaría mucho tener más actividad económica relacionada con la denominada
economía real lo que llevaría a tener más empresas, y a poder ser, distribuidas
a lo largo y ancho del País de forma que se goce de una red multinodal que
minimice la desertización empresarial actual en grandes áreas geográficas, lo
que inexorablemente lleva a tener más empresarios y ello no es posible si no se
prestigia socialmente a estas personas que están dispuestas a correr riesgos
económicos y a poner en sumas dificultades su conciliación familiar y
social. 
Teniendo más actividad económica
y más empresarios es necesario que éstos, y sus asociaciones patronales, sean
más inclusivos y comprometidos con la sociedad, que haya sindicatos
actualizados en sus formas de ser y hacer que se impliquen con la
sostenibilidad de las empresas, que los empresarios, patronales y sindicatos
entiendan que la aplicación del poder para ayudar a las personas y sociedad
rinde, en el largo plazo, mucho más que cuando se aplica sobre las personas y
sociedad, que la colaboración entre las partes es esencial llegándose a ésta
mediante el diálogo sostenido, compartiendo valores, siendo transparentes sin
eufemismos.
Satisfaciendo lo anterior, sabido
es que cuando las empresas empoderan a sus personas, su creatividad y capacidad
de innovación da saltos notables y cuando este empoderamiento lleva, a valorar
y creer en la juventud y en la mujer el salto es espectacular, y si el
empoderamiento lleva parejo la concienciación de las partes sobre lo
imprescindible de la formación sostenida, de las flexibilidad y movilidad, de
la corresponsabilidad en los resultados, casi se puede afirmar que no hay
límites a la sostenibilidad de las empresas y a su capacidad de crear empleo
digno.
Llegados a este punto falta citar
a los gobiernos, sabido es que  cuando ejercitan
la democracia de forma que los ciudadanos tengan más accesibilidad a sus
representantes, cuando practican la transparencia sin tapujos, cuando sus leyes
buscan la inclusividad, cuando ejercen su capacidad cohesionadora para sentar
en la mesa a los agentes sociales  en
caso de discrepancia y comprometen con ellos enfoques y soluciones, la
sostenibilidad del empleo digno no entra en cuestión.
¿Cuántas de estas cosas se contemplan
desde la primera educación?
Habrá lectores a los que lo
arriba escrito les parecerá que es de Perogrullo, posiblemente así sea, pero en
España no se cumple suficientemente.  
Luis Cañada
Ícaro Think Tank y Proyecto
Pegasus de Fundación Novia Salcedo

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