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Proyecto Brain Waves

Un artículo de Santiago Rivero
En los momentos actuales, los importantes descubrimientos de la Neurociencia están dando lugar a un enérgico avance de la comprensión de la relación mente-cerebro, y en base al conocimiento de la estructura y los mecanismos que rigen el funcionamiento de éste, es cada vez mayor el conocimiento de todo lo relativo a la cognición y el comportamiento de las personas.
Una consecuencia de ello es la creciente atención social a nuevas aplicaciones de la Neurociencia, que están rebasando las tradicionales del campo de la medicina. El conocer las bases del funcionamiento intelectual de las personas permite indagar en cómo tiene lugar éste y cómo se puede optimizar, teniendo en cuenta la estructura y el funcionamiento del sustrato biológico en el que se sustenta y la incidencia de diversas medidas, que pueden mejorar la eficiencia de diversos procesos mentales.
Como ejemplo de interés apuntado es especialmente digno de mención el proyecto Brain Waves, de la prestigiosa y científicamente relevante Royal Society, que trata de evaluar el impacto que el actual estado de los conocimientos pueden generar en varias áreas de la actividad social.
La Royal Society comenzó su andadura, al principio de forma oficiosa, en el año 1.640. Sus componentes eran un grupo de científicos, que se reunían para discutir sobre el nuevo enfoque de promover el conocimiento del mundo natural mediante la observación y la experimentación, con un enfoque al de la ciencia actual. La fundación oficial tuvo lugar en Noviembre de 1.660, debiendo reunirse semanalmente para testificar experimentos científicos y discutir cuestiones de esta naturaleza. Desde sus comienzos, sus Miembros (Fellows) han sido seleccionados mediante un proceso de elección, aunque los criterios para proceder a ésta han sido cambiantes. En 1.847, se decidió que en adelante, los miembros serían elegidos únicamente por los méritos de su labor científica.
Los miembros pueden pertenecer a una de las siguientes categorías: la condición de Fellows se otorga únicamente a personas del Reino Unido, Irlanda o la Commonwealth; la condición de Foreing Members se otorga a personalidades de otros países, en base a su excelencia científica; Pueden nombrarse también Honorary Fellows (hasta el momento, solamente siete de éstos han sido nombrados); finalmente, están los Royal Fellows, que so miembros de la familia real (actualmente, cinco. La Reina ostenta el patronazgo de la sociedad).
El número actual de Fellows y Foreing Members es de 1.450, de los cuales más de 80 están en posesión del Premio Nobel.Pues bien, esta entidad es la que acaba de finalizar el proyecto Brain Waves, cuyo objetivo es investigar los desarrollos en el capo de la neurociencia y sus implicaciones para la sociedad y las políticas públicas, basándose en que:
“El aumento de la comprensión del cerebro y los correspondientes avances en las tecnologías para estudiarlo, permitirá mejor tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas y enfermedades mentales. Estos avances aumentarán asimismo nuestros conocimientos acerca del comportamiento humano normal y del bienestar mental, y ofrecerán la posibilidad de mejorar, manipular o incluso degradar las funciones mentales.
Estos desarrollos proporcionarán, probablemente, beneficios significativos a la sociedad, y darán lugar a importantes cuestiones de tipo social y ético en relación con un amplio rango de aplicaciones. Es probable que la investigación del cerebro tenga implicaciones en una variada gama de áreas de las políticas públicas, tales como sanidad, educación, legislación y seguridad. El progreso en la neurociencia plantea cuestiones relativas a la personalidad, la identidad, la responsabilidad y la libertad.

 

Colin BlakemorePresidente del Steering Group
El proyecto Brain Waves explora el potencial y las limitaciones de los conocimientos de la neurociencia a la hora de formular políticas, así como los beneficios y los riesgos que plantean las aplicaciones de la neurociencia y las neurotecnologías.”[1] La puesta en marcha de este proyecto se anunció en abril, poniéndose la frente del mismo el siguiente Grupo Directivo (en el que, como puede verse, figuran relevantes personalidades del campo de la neurociencia):
Professor Colin Blakemore[2] FRS[3] (Chair)
Professor of Neuroscience, University of Oxford
Professor Uta Frith FRS
Emeritus Professor, Institute of Cognitive Neuroscience, University College London
Professor John Harris
Director, Institute for Science, Ethics and Innovation (iSEI), School of Law, University of Manchester
Professor Nicholas Mackintosh FRS
Emeritus Professor, Department of Experimental Psychology, University of Cambridge
Professor Geraint Rees
Director, Institute of Cognitive Neuroscience, University College London
Professor Trevor Robbins FRS
Professor of Cognitive Neuroscience, Department of Experimental Psychology, University of Cambridge
Professor Steven Rose
Emeritus Professor, Department of Life Sciences, The Open University
Professor Barbara Sahakian
Professor of Clinical Neuropsychology, Department of Psychiatry, University of Cambridge
Professor Wolf Singer
Director, Department of Neurophysiology, Max Planck Institute for Brain Research, Germany
Professor Andy Stirling
Science Director, Science and Technology Policy Research (SPRU), University of Sussex
Professor Irene Tracey
Director, Oxford Centre for Functional MRI of the Brain (FMRIB), University of xford
Los cuatro módulos que comprende el proyecto son:
Neurociencia, sociedad y políticas públicas (módulo 1) Publicado en Enero 2011. Acceso al informe completo;
Neurociencia, conflictos y seguridad (módulo 3) Publicado en Febrero 2012. Acceso al informe completo;
Neurociencia y la ley (módulo) publicado en Diciembre 2011. Acceso al informe completo:
Como puede verse, el conjunto de los cuatro módulos abarca un amplio grupo de aspectos, no directamente referidos a la medicina. El interés relativo de los mismos depende del contexto en el que se encuadre la actividad de cada cual, pero entiendo que para quienes nos movemos en el entorno de la Fundación Novia Salcedo, el contenido del módulo 2 es especialmente atractivo (se recomienda acceder al contenido íntegro del documento, mediante el link que se incluye un poco más arriba. En las págs. 36 y siguientes aparece una interesante lista de 75 preguntas planteadas por quienes asistieron al desarrollo del trabajo).
Otra área, en la que el equipo de trabajo es prudente y no se compromete demasiado, pero sí apunta cuestiones de interés, es la que se aborda en el módulo 4, “Neurociencia y la Ley”. Son muchos los neurocientíficos que opinan que no están lejos los tiempos en que los descubrimientos en esta materia inducirán importantes cambios de paradigmas, tanto en los procedimientos legales como en la determinación de la culpabilidad y responsabilidad de los acusados.
Una reflexión final es que uno de los campos en los que en mayor medida se están aprovechando los hallazgos de la neurociencia es la educación. Existen numerosas iniciativas, en las que participan instituciones del máximo rango mundial, cuya finalidad es una docencia más eficiente (una serie de referencias destacadas se recogen en la publicación “Conocer el Cerebro para la Excelencia en la Educación”, de N. Maya y S. Rivero). Una experiencia de relevancia internacional es el “Junior Lab”, instalado en el Colegio Carmelitas Sagrado Corazón de Vitoria, como fruto de una colaboración entre dicho colegio y el centro de investigación del Gobierno Vasco, BCBL (Basque Center on Cognition, Brain and Languaje).
Como contrapartida, sorprende la poca atención que, hasta el momento, se ha prestado a estas cuestiones desde el mundo de la empresa. Esta sorpresa es aún mayor si se tiene en cuenta que la empresa se interesa por cuestiones como el desarrollo del liderazgo, el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad, las habilidades emocionales,……, invirtiendo en actividades formativas en todas estas cuestiones, que se fundamentan en la neurociencia y en las estructuras cerebrales y el funcionamiento de éstas.
No bastante, la mayor parte de las prácticas que se aplican carecen de base científica, llegando a producir a veces resultados que poco tienen que ver con los pretendidos. Se echa en falta una investigación seria en la que participen conjuntamente neurocientíficos y especialistas de las distintas áreas de la gestión empresarial. Y no es que no se investigue en ciertas áreas de la neurociencia relacionadas con varios aspectos de la empresa; lo que pasa es que esta investigación se realiza fundamentalmente, hoy por hoy, en diversas universidades, ciertamente prestigiosas y potentes desde el punto de vista científico, pero sin que luego los resultados sean suficientemente transferidos a la práctica de la empresa.[1] Tomado de la descripción del Proyecto Brain Waves en la página de la Royal Society.
[2] Colin Blakemore es reconocido como el descubridor de la “plasticidad cerebral”, aspecto de gran importancia para entender el funcionamiento del cerebro.
[3] FRS = Fellow de la Royal Society.

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