Ricardo Díez Hochleitner: “Los mayores sólo tendrán una vida prolongada y feliz en la medida en que nos ocupemos de los jóvenes”.

El pasado día 10 de Junio, en los encuentros de los viernes del Consulado, tuvimos la suerte de poder escuchar a don Ricardo Díez Hochleitner en la ponencia “Educación, formación profesional y empleo: una exigencia pendiente de acción coherente y sostenida.

Ricardo Díez Hochleitner nació en Bilbao en agosto de 1928 y ha trabajado durante toda su vida para promover la educación como herramienta fundamental en el progreso de la sociedad. Desde sus puestos en el Banco Mundial, en la UNESCO, en el Ministerio de Educación español y en muchas otras instituciones ha contribuido a la mejora de la enseñanza en países tan diversos como Colombia, Tanzania o Afganistán.

Actualmente es presidente de honor del Club de Roma y miembro de su Comité Ejecutivo, miembro del Consejo Directivo del Instituto Internacional Intergubernamental IDEA para la defensa de la democracia, miembro del Patronato de la Fundación para la Cultura de Paz, del Consejo Asesor de FRIDE, del Patronato de la Asociación Española de Fundaciones, Consejero de la Foundation for the Future (Seattle, Washington), etc. Recientemente fue nombrado Español Universal 2008, título que concede anualmente la Fundación Independiente.


Licenciado en Ciencias por la Universidad de Salamanca (1950), hizo sus estudios de postgrado y tesis doctoral en la Universidad Técnica de Karlsruhe. Consiguió su MBA por la Universidad de Georgetown, en Washington, D. C.
Fue también premio Novia Salcedo a la integración profesional de los jóvenes y del contenido de la ponencia observamos que comparte con el Ícaro Think Tank alguna de las perspectivas de lo que creemos está en la base del tiempo que nos ha tocado vivir, para Don Ricardo la verdadera crisis es ética es una crisis de valores, crisis personal y colectiva.

En los último años estamos asistiendo a una gran incoherencia social, una falta de correlación entre lo que se dice y lo que se hace, al que tenemos que enfrentar con un liderazgo ético coherente y poniendo un énfasis especial a la hora de dirigirnos a las jóvenes generaciones.

Un aspecto clave en unas sociedades tan envejecidas como las occidentales donde los mayores sólo tendrán una vida prolongada y feliz en la medida en que nos ocupemos de las nuevas generaciones. Sin embargo en Europa más de 5 millones de jóvenes no tienen perspectivas de ser empleados.

Y es que la pobreza mundial va creciendo anualmente, un aspecto que se “siente” más con la globalización, vinculado a este aspecto Don Ricardo observa como las migraciones que son una prueba de la dignidad humana y del esfuerzo personal. El desafío es grave, global, amenaza a las futuras generaciones y hay que superarlo con acciones ahora sí a corto plazo, donde la sociedad civil también asuma su responsabilidad.

Sin embargo pese a estos “oscuros” también nos encontramos con razones para la esperanza, y los esfuerzos deben centrarse en la Educación entendida como formación. Tenemos que buscar una educación adecuada a nuestra época y al futuro que queremos conseguir, pasando de una Pedagogía de la Información a una Pedagogía del Conocimiento. Una educación interdisciplinar que promueva la paz y la convivencia.

Dentro del área de la educación también tenemos que fomentar la formación profesional mucho más cooperativa con los sectores empresariales, todo esto en el marco de educación permanente que engancha las instituciones educativas con la formación permanente en las empresas.


Finalmente hay que tener una visión en la que se relaciona educación y vida de manera permanente y por tanto introducirlo en los presupuestos.
Para todo ello es necesaria una continuidad en el “proyecto educativo” , muy al contrario de lo que viene sucediendo con los sucesivos cambios en la Ley de Educación en España. Don Ricardo ejemplifica su el modelo “ideal” en Suecia donde durante décadas han mantenido la misma Ley de Educación con cambios puntuales.

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