Rompiendo inercias en la búsqueda de empleo

Tanto personas en desempleo como
trabajadores en activo, todos podemos sentirnos en un momento dado como en la
siguiente imagen. 
Diseño de imagen : Iker Alcántara

Como en una rueda donde corremos
y corremos y corremos a gran velocidad muchas veces sin un objetivo concreto y
desconociendo la eficacia de nuestras acciones. Hoy me gustaría detenerme en
los procesos de búsqueda de empleo que a veces nos llevan a esta situación.
Si echamos la vista atrás en los
últimos 100 años nuestra sociedad ha cambiado mucho, y no digamos su mercado
laboral: profesiones que nacen y mueren, tasas de empleo y actividad que suben
y bajan, mercados emergentes y sectores en crisis… sin embargo la forma en que
buscamos empleo, al menos a nivel general no ha cambiado sustancialmente.
Es cierto que la irrupción de
internet y el desarrollo de los portales on-line de búsqueda de empleo han
tenido cierto impacto. En los datos de Lanbide sobre cómo encontraron empleo
los egresados de la promoción de 2005, tres años después, el 18% lo hizo a
través de sus contactos sociales, otro 16% por autocandidatura, un 16% a través
de internet y un 17% a través de las actividades de la propia Universidad.
Pero aunque estos datos son un tanto alejados en el tiempo, la experiencia de
los servicios de Información y Orientación de NSF confirma que la gran mayoría
de las personas seguimos la inercia del sistema: “Mi amigo ha ido a esta
agencia voy a ir yo también” “He pedido una plantilla de CV y voy a mandar una
tanda de 100” “Me apunto a Infojobs a ver si hay suerte
”…
Así mismo, salimos de la Universidad
o FP y la mayoría de las veces nos ponemos a buscar empleo rápidamente sin
plantearnos cuáles son los objetivos que perseguimos en la vida, qué empleos
queremos y en cuáles no encajaríamos, cuáles son las competencias que nos
definen y que marcan la diferencia con el resto de los candidatos, y sobre todo
el largo plazo: cuál es mi meta y qué caminos me acercan y cuáles me alejan.
Es decir, nos metemos en una
rueda en la que corremos y corremos muy rápido, agotando nuestra energía y a
veces con poca efectividad.
Desde NSF planteamos que la
búsqueda del propio desarrollo profesional debe ser un proceso más planificado
y meditado
, pues como le gustaba recordar a Séneca “Ningún viento será bueno para quien no sabe a qué puerto se encamina”. Un
esquema que se traduce en 4 puntos:
–         
¿Cuál es mi propósito vital? ¿qué es lo que me
apasiona?
–         
¿Cuáles son las competencias que tengo para
alcanzar ese propósito?
–         
¿Cómo está evolucionando mi entorno y qué
demanda?
–         
¿En qué me puedo ir apoyando para alcanzar ese
objetivo?
Un buen ejemplo de estos nuevos
planteamientos a la hora de enfrentar el mercado laboral, que no siempre se
tiene por qué traducir en el logro de un empleo por cuenta ajena, lo constituye
Sergio Fernández, autor de “Vivir sin Jefe” y a quien podemos ver en el
siguiente video.
Si bien es cierto que nos pueden
achacar pecar de ingenuos y desconocer que no todo el mundo podrá trabajar de “lo
suyo”, o bien que a veces estamos en una carrera contrarreloj para lograr un salario, queremos al menos orientar hacia una búsqueda de empleo como proceso más
planificado y que la toma de decisiones se haga de manera más informada.
Por ello desde el comienzo de
este año hemos diseñado y puesto en marcha una serie de talleres para ayudar tanto a aquéllas
personas que están comenzando en el mercado laboral, como para aquéllas que después
de un tiempo trabajando tienen que volver a relanzar su carrera profesional, a
reflexionar sobre cómo está cambiando nuestro mundo, y por tanto la forma en
que trabajamos y buscamos empleo.
Estos talleres te ayudarán a conocer
bien el entorno y sus posibilidades, reflexionar sobre quién eres y quién
quieres ser, pensar de forma creativa, potenciar lo que te hace diferente, desarrollar
una mentalidad global, superar con éxito un proceso de selección y explorar
alternativas por cuenta ajena.

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