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¿Están encontrando los graduados “buenos” empleos?

En un estudio reciente publicado
por la revista del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, los
autores Jaison R. Abel, Richard Deitz y Yaquin Su realizan esta pregunta, y se
expresaban de la siguiente manera.
“Según diversas fuentes la actual
recesión ha hecho que muchos de los actuales graduados estén peleando por
encontrar un empleo acorde a su formación. Sin embargo, si se presta atención a
los resultados de las dos últimas décadas se observa que este no es un fenómeno
nuevo”.
Un diagnóstico plenamente compartido por NSF basado en nuestra
experiencia de más de 30 años de trabajo. Las personas jóvenes siempre han
necesitado de un tiempo de transición entre la finalización de sus estudios y la
entrada en el mercado laboral. A pesar de ello el porcentaje de jóvenes
desempleado o infraempleados (entendidos estos últimos por aquéllos que están en
un empleo que no corresponde a sus niveles de formación) ha aumentado
particularmente desde el año 2001. Es más, la calidad de los empleos ha
descendido, siendo una realidad compartida tanto en EEUU, donde se realiza este
análisis, como en nuestro entorno local.
Para realizar este estudio han
tomado un universo de jóvenes entre 22 y 27 años que tiene al menos un título
universitario. El objetivo: analizarles en sus primeros 5 años después de su
graduación, tomando un periodo de análisis desde 1990 hasta 2013.
Tradicionalmente, en ambos lados
del Atlántico, la educación superior ha supuesto una importante inversión que ha
ayudado a las personas a desarrollar sus capacidades (aunque incluso este punto
ha sido criticado en los últimos años) y prepararlas para empleos de alta
cualificación. 
Aquéllos y aquéllas que han
realizado esta inversión han recibido, en el largo plazo, unas rentas
salariales más altas a lo largo de su vida. Sin embargo esta realidad se ha
quebrado con la recesión, poniendo en cuestión si la educación superior va a
continuar ayudando en esta línea.
Y es que en los últimos meses
estamos asistiendo a la aparición de noticias que ponen en duda si en
el actual contexto la titulación superior es un factor de competitividad en el
mercado laboral. En el pasado 2013 graduados en Derecho de 20 universidades de
prestigio estadounidenses demandaban a estas por no encontrar empleo. A priori
puede resultar una noticia incluso divertida, pero es el síntoma de un malestar
generalizado entre los universitarios de aquél país. Con hasta en ocasiones más
de 100.000 euros de deuda contraídos por un préstamos para poder estudiar una
carrera universitaria los jóvenes apostaban por universidades que mostraban
unas altas tasas de inserción de los graduados, tan atractivas que en ocasiones
alcanzaban el 90% de inserción, “un espejismo que en muchos casos contrasta con
la dura realidad de un mercado saturado de abogados y la fuerte competencia de
internet”
Laura Simón conversa con Luis Cañada durante el IV Seminario Ícaro
Por todo lo anterior en este
estudio se analizan los datos de más de dos décadas para dotar al análisis de
la perspectiva histórica necesaria. Las conclusiones son valiosas:
Los autores a pesar de reconocer los
tradicionales beneficios apuntan a que los actuales graduados están, cada vez
más, ocupando puestos de baja cualificación o a tiempo parcial.
La relación inversa entre edad y
tasa de desempleo aparece en todo el análisis temporal. El patrón sugiere (como
ya hemos comentado) que es típico para los recién graduados tener unas tasas de
desempleo relativamente altas, y esta tasa se reducirán a medida que los
graduados continúen en la fuerza de trabajo.
 Como toda persona que recuerde sus primeros
empleos lleva tiempo establecerse en el mercado laboral y encontrar un empleo.
A pesar de ello el análisis les
lleva a afirmar que las perspectivas de empleo para los recién graduados han
empeorado, a pesar de que la alta tasa de desempleo a lo largo de los últimos
años es comparable con los niveles vistos en 1990. Entre estos recién graduados
que están infraempleados la mayoría están en empleos de baja cualificación
desde 2000 mientras son pocos los que trabajan en empleos buenos, pero no pueden
clarificar si estas tendencias representan un cambio estructural en el mercado
laboral o si es consecuencia de 2 recesiones en la primera década de los 2000.
El problema radica en que aquellos que
comienzan una carrera profesional en esta situación tan mala del mercado
laboral pueden sufrir efectos negativos permanentes en los próximos años.
Finalmente el estudio diferencia
los resultados por ramas de conocimiento. Los titulados de áreas temáticas como
la ingeniería, matemáticas y ordenadores, o en campos de gran demanda social
como educación y sanidad, tienen una mejor situación incluso en la actualidad.

Lo que nos lleva a pensar ¿qué
sociedad estamos construyendo dónde ya no hay cabida para las humanidades y las
ciencias sociales? Hablamos de innovación y ¿dónde queda la Innovación Social?
Pero este es otro debate que podéis seguir aquí y aquí.

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