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(Castellano) Davos Lab Youth Recovery Plan

Sentitzen dugu, baina sarrera hau %LANG-z:, : eta % bakarrik dago.

¿Según los jóvenes de entre 20 y 30 años, qué cambios tendrán lugar después de la pandemia de COVID-19, y qué harían ellos de forma diferente si estuvieran al mando? Esta es la pregunta que sirvió de guía para una serie de conversaciones y encuestas, organizadas por el Davos Lab del Foro Económico Mundial, que han terminado implicando a más de 2 millones de personas a escala global. En agosto, el propio Foro Económico Mundial publicó el informe “Youth Recovery Plan”, donde se sintetizan las principales ideas surgidas en respuesta a esta pregunta.

El contexto global donde se enmarcan estas conversaciones es bastante problemático. Muchos de los líderes mundiales crecieron en la llamada “etapa dorada” del capitalismo, donde la confianza en el futuro y la creencia en el progreso de las generaciones venideras eran aceptadas de forma unánime. Los jóvenes, en cambio, han vivido por lo menos dos grandes crisis (la actual y la de 2008) que amenazan su futuro y ponen en entredicho los dogmas del pasado. Ante esta situación, la iniciativa del Davos Lab pretendía crear un espacio de deliberación entre jóvenes donde se pudieran plantear las grandes preguntas que toda sociedad debe contestar.

El resultado es claro: los jóvenes son votantes preocupados por la salud de la democracia, consumidores concienciados del impacto de sus decisiones e inversores preocupados por luchar contra el cambio climático y a favor de la justicia social. El informe afirma que la mera existencia de esta generación supone un riesgo para aquellos actores e instituciones que pretendan volver al “business as usual” cuando la pandemia de COVID-19 quede atrás.

The Davos Lab: Building Our Future

Uno de los temas que más preocupa a los jóvenes es el trabajo. El mercado laboral es frágil y ofrece muchas opciones precarias que no son suficientes para asegurar la estabilidad económica de la juventud. De hecho, alrededor de un cuarto de los encuestados respondió que tendrían que endeudarse si tuvieran que afrontar gastos médicos inesperados. Esto, unido a la mala situación que atraviesan muchos sistemas de seguridad social, hace que muchos jóvenes planteen la posibilidad de establecer un impuesto mundial a la riqueza que ayude a financiar esas “redes de seguridad” y a combatir la desigualdad.

En cuanto a la crisis climática, otro de los grandes temas que es indispensable abordar, los jóvenes exigen que no haya más apoyo institucional y económico para quienes desarrollen nuevos combustibles fósiles, así como demás fuentes de energía insostenibles a nivel medioambiental. Otro de los grandes frentes que aborda el informe es el de la tecnología, una herramienta a la que no todo el mundo tiene el mismo acceso. La juventud reclama que, además de eliminar las desigualdades en este aspecto, es necesario impulsar un uso de las tecnologías que evite caer en la hipervigilancia y la criminalización del activismo social.

Dado que es evidente que estos problemas no se solucionarán de forma inmediata, los jóvenes impulsaron un “manifiesto millenial” donde se encuentran las claves que todo movimiento social debería respetar si quiere conseguir un futuro más inclusivo. La juventud apuesta por espacios donde se haga posible el diálogo intergeneracional, donde no haya miedo a plantearse las grandes preguntas que nos atañen a todos y se puedan avanzar soluciones ambiciosas. Los movimientos que quieran luchar en este sentido deberán tender puentes entre comunidades, sin miedo a derribar las estructuras sociales que no funcionen y a potenciar las que si lo hacen. Por último, será necesario que en el centro de todas las políticas que se planteen esté el respeto a la diversidad de experiencias vitales, teniendo siempre en cuenta que es necesario cuidar a los demás y al ecosistema donde vivimos.

Como es natural, las ideas y alternativas que se plantean en el informe pueden generar un gran número de opiniones. Sin embargo, con el fin de calibrar su importancia, quizá sea interesante reproducir las palabras con las que Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, cierra su intervención en este informe: “Invito a todas las partes interesadas a leer estas ideas, que están a punto de convertirse en la nueva normalidad.”

 

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