Coworking, el lugar favorito para trabajar

Autónomos, multinacionales y emprendedores son los más interesados en este nuevo espacio de trabajo

Uno de los espacios de Welink

La iluminación y el mobiliario son las características que más destacan en los ‘coworking’. Pero, ¿qué es un coworking? Es un espacio colaborativo donde profesionales, autónomos y emprendedores, que no comparten el mismo sector, trabajan juntos en un mismo lugar para desarrollar sus proyectos.  La decoración de estos espacios está muy lejos de las oficinas tradicionales. Hay desde una cafetería, una zona de sofás y sala de reuniones, hasta cabinas de teléfono para que los ‘inquilinos’ se comuniquen con sus clientes.

En Bizkaia hay un sinnúmero de ‘coworkings’. Uno de ellos es Welink, ubicado en la calle Landabarri de Leioa. Este centro pionero que echó sus raíces en abril de 2017 ha albergado a más de cincuenta empresas en sus instalaciones. «Hace tres años, este tipo de espacios ya existían en Bilbao, pero observamos que en la Margen Derecha hacía falta uno», señala Ignacio Zabalegui, uno de los socios de la empresa.

Welink empezó como un proyecto de emprendimiento entre Ignacio Zabalegui y Álvaro De la Cruz. «Pasar tantas horas en casa es algo que no convence a muchos jóvenes autónomos que necesitan un espacio para trabajar», explica sobre una de las razones de preferencia por estos lugares de trabajo.

El perfil del usuario

La cafetería de Welink

Zabalegui ha observado varios perfiles de los usuarios de un coworking. Considera que «hay dos tipos de empresas:  por cuenta propia y cuenta ajena. Además de la presencia de multinacionales que no tienen un domicilio fiscal en Bizkaia, pero con la idea de expandirse en España, que buscan un lugar donde empezar». Así, señala que aproximadamente el 30% de las empresas que trabajan en Welink pertenecen a este última categoría. Otra de las opciones que valoran en un coworking es la flexibilidad del espacio, en el que puedes crecer en la medida que crece tu empresa. «Por ejemplo, tenemos una oficina alquilada a una empresa de Estados Unidos; en un principio eran tres empleados, ahora son quince. El espacio no te limita».

Cómo funciona

Los salones de Welink

Es como llegar a comer a mesa puesta. El coworker, como se denomina a los usuarios de un coworking, no se preocupa en amueblar la oficina, ni de las facturas mensuales del agua, luz o calefacción, internet, reponer el tóner o comprar café. En este espacio solo te centras en trabajar. «El coworking es una herramienta que solventa las principales desventajas que se encuentran en las oficinas tradicionales. El usuario gana mayor libertad, además de ahorrar tiempo y dinero en otros servicios». Son espacios atractivos, con salas de reuniones diáfanas, que invitan mucho a trabajar. «Puede conversar con otros profesionales; incluso si tienes una mascota, eres bienvenido en Welink».


«La mayoría de las empresas necesitan evolucionar y los espacios tienen que ir en consonancia con estas nuevas formas»
Elías Maiztegui-Emerging Creative Knowledge

Elías Maiztegui-Emerging Creative Knowledge

Elías Maiztegui llegó a WeLink hace seis meses. Ha sido director de recursos humanos en importantes empresas. Hoy, forma parte de Emerging Creative Knowledge (EMCK), una empresa dedicada a que las organizaciones sean mejores lugares para trabajar a través de la innovación y estrategias de Capital Humano (conocidos como RRHH). En EMCK trabaja junto a María Seisdedos, consultora en Capital humano y desarrollo organizativo; y Gaizka Rodríguez, supervisor de equipos, coach e innovador social. Esta empresa no tiene una oficina tradicional, sino que los tres socios trabajan de manera remota en diferentes lugares. Gaizka lo hace desde un coworking en San Sebastián, mientras que María desde su casa, y Elías desde las instalaciones de Welink. «Esta es la tendencia del trabajo para los próximos años», explica Maiztegui.

En su opinión, la digitalización de la sociedad está cambiando la manera en la que consumimos y nos relacionamos. «Esto hace que el sistema o los estilos de gestión se queden obsoletos, la mayoría de las empresas necesitan evolucionar, y los espacios tienen que ir en consonancia con estas nuevas formas», anota. «Hay una energía muy bonita que no la he visto en muchas de las multinacionales en las que he trabajado. A los clientes que me visitan les gusta mucho el ambiente, incluso mis hijos están encantados y me han dicho ‘quiero trabajar en un sitio como este’».

Ventajas:
-Favorece las relaciones profesionales: encontramos personas creativas, emprendedores, proyectos novedosos. Te permite aprender de ellos.
-Flexibilidad: Cada uno tiene su espacio, agenda de visitas para recibirlos en una oficina especial para reuniones. No tenemos un horario, algunos trabajan los fines de semana, otros no.
-Buen ambiente: Hay mucha camaradería entre los coworkers, hay ‘pintxopote’ e intercambiamos conocimiento.


«Mis padres se sorprendieron cuando vieron una zona de sofás. ¿‘En serio trabajáis aquí’?, me dijo»
Néstor Fernández-P&PD Ingenieros

Néstor Fernández-P&PD Ingenieros

Néstor Fernández tiene 35 años, y trabaja para Gamesa, a través de P&PD Ingenieros, en su espacio de WeLink. «El 90% estoy en el coworking, y el otro 10% viajo a Alemania, a las oficinas de Gamesa», explica Fernández. Él es ingeniero especializado en mecánica y se encarga de dar soporte mecánico a las máquinas de aerogeneración que tiene Gamesa. Hace tres años se desplazaba desde su casa en Getxo hasta la oficina de P&PD Ingenieros en Vitoria-Gasteiz. Tardaba dos horas en coche, entre ir y volver del trabajo.

El espacio de Néstor Fernández en Welink.

Cuando la empresa le dio la oportunidad de trabajar en un coworking, no lo pensó dos veces. «Una de las ventajas es que tienes cerca a personas de otras disciplinas con las que te puedes complementar y socializar cuando tienes tiempo libre», cuenta. Para Néstor este concepto de ‘oficina de trabajo’ es diferente, incluso para sus padres. «Cuando mis padres vinieron a Welink se sorprendieron. Vieron la zona de sofás y me dijeron ‘¿en serio trabajáis aquí?’. Les respondí, ‘solo falta el futbolín’», sonríe. Aunque al final ellos están encantados. «Voy andando al trabajo, es un estilo de vida mucho más sano que estar una hora de tu vida en una caravana». Su rutina de trabajo empieza a las 8 o 9 de la mañana. Enciende el ordenador y ficha su hora de ‘ingreso’. «Visto desde fuera, suena maravilloso, pero todos están concentrados en sus actividades», relata.

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